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El Cronicón Cinéfilo

La Memoria: Palabra de Truffaut

"Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. Si he elegido los libros y el cine desde la edad de once o doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del cine"

Escribir es un acto solitario de concepción onanista que comporta un grado de satisfacción que dura más de cuatro segundos. Te permite descubrir caminos que nunca has recorrido, soñar con mundos idealizados, inventar quimeras autocomplacientes. Escribir es el acto de evasión clandestino que se postraba en los libros que los bomberos pirómanos de Fahrenheit 451 quemaban en aras de la preservación de su distopía.

"Cuando era crítico pensaba que una película para estar lograda debía expresar simultáneamente una concepción del mundo y una concepción del cine. Ya no soy crítico de cine y sé que resulta pretencioso escribir sobre una película que solamente he visto tres veces, pero se trata de unas primeras impresiones, de algo que me gustaría compartir. ¿Fui buen crítico? No lo sé, pero de lo que estoy seguro es de que siempre me colocaba del lado de los pateados contra los pateadores"

Pero el Cine es otra dimensión. Pone imágenes a nuestro imaginario y se dirige a todos nuestros sentidos. Da música a los melómanos, literatura a los lectores, esperanza a todos los demás. Y se permitir el lujo de poseer su propio lenguaje. Un lenguaje escrito. Según esto, escribir sobre cine debe ser un culmen inenarrable... Pues no. Pero es la única manera que hemos encontrado los cinéfilos para apaciguar nuestra frustración de no poder hacer Cine.

El colofón no lo pone Truffaut si no Welles: "Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude"

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