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El Cronicón Cinéfilo

El Apéndice Prospectivo

Recupero para El Cronicón el apéndice que escribiera hace unas semanas para El Sitio con motivo de la finalización del artículo serializado republicado por aquellos lares en las últimos meses y que los más veteranos ya conocíais en su integridad [1 y 2] a través de El Cronicón Fantástico de Terror Universal.

El apéndice prospectivo:

1.- El Arquetipo amoroso:

En el listado de temas prospectivos que, en su momento, elegí como arquetípicos de esta apasionante rama de la ciencia ficción cinematografiada, descarté, por subsidiario, uno de los subplots más utilizados en todos los géneros objeto de representación dramática: el romanticismo. Me equivoqué. Dos recientes obras, Código 46 de Michael Winterbotton y 2046 de Wong Kar-Wai, retoman la constante amorosa no ya sólo como un apéndice secundario de unos argumentos mayores trufados de acción y f/x sino como leitmotiv primario, justificador de todo el proyecto, motor necesario e ineludible del desarrollo de ambas películas.



No son una excepción: Metrópolis, Fortress, Brazil, Ghost in the Shell, Mad Max, THX 1138, Inteligencia artificial, El Show de Truman y por encima de las demás, Abyss, están claramente inspiradas en esta constante romántico-amorosa que, naturalmente, merece como la que más formar parte de esta vetusta, ahora ya lo sé, recopilación dogmática.

Corregido queda.

2.- La Seducción Visual:

A medida que los efectos especiales avanzan en el campo de la renderización de carácter realista, que las técnicas de CGI consiguen animar a las masas como insectos en un enjambre digital, aumentan, también, las posibilidades de la infografía en el desarrollo de las películas prospectivas (puede verse en los decorados detallistas de las ciudades y paisajes del futuro) y, por ende, en la espectacularidad y relevancia de todo lo filmado. Sin embargo, los primeros pasos dados en este sentido parecen apostar únicamente por el plano contextual, deseando dar empaque y textura modernista a unos entramados menores (casi siempre camuflados en thrillers de acción), compensando con espectáculo vanal y arquitectura modernista la mayoría de las lagunas definitorias de buena parte de estos filmes de ciencia ficción.

La Forma y el Fondo, como tantas otras veces, se enfrentan también en este género en eterna búsqueda de un equilibrio que, por un lado, reavive el interés del público (y de la crítica) por unos conjuntos temáticos que, ya en su día, posibilitaran obras magníficas como 2001 o Blade Runner y, de otro, aleje inexorablemente al género de las cenagosas marismas del cine de consumo.

3.- La Bella y la Bestia:

La notable dicotomía existente entre la novela y el cine prospectivo encuentra un singular consuelo en el gran éxito que la Bestia (el Cine) ha podido disfrutar más allá de su condición de producto estrictamente fanta-científico (sobretodo en su vertiente iconográfica y visual) en contraste con el fuerte componente endogámico, cuasi-clandestino, pésimamente difundido de la Bella (la literatura), contenedora de historias fascinantes y fascinadoras y, sin embargo, condenada a sobrevivir a su coetaneidad por cuenta y riesgo de unos pocos, veneradores entusiastas todos ellos de una vertiente literaria exiliada de los circuitos de distribución oficialistas y/o rentables.

En este sentido, el Cine, arte popular y recurrente por excelencia, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos rebajando su nivel dogmático y aumentando, en proporciones similares, su apostura de cine de consumo, de explotaition lúdica y, eminentemente, olvidable. Desposeído de trascendentalidad, pues, asumiendo su condición de producto alimenticio, ha conseguido encontrar un hueco en el corazón del público medio. Los efectos especiales, ya lo sabéis, ponen el resto...

4.- El Futuro Presente:

En perpetua espera de que la adaptación para el cine de El Juego de Ender y La Sombra de Ender por obra de Orson Scott Card (que debiera suponer el regreso de Wolfgang Petersen al género de Ciencia Ficción) se convierta en tangible realidad, en las próximas semanas (y meses) llegarán a nuestras carteleras tres obras prospectivas que, de algún manera, revitalizarán las Constantes objeto de nuestro estudio con ingentes dosis de adrenalina:

a) La Isla/The Island del terrible y temido Michael Bay apostará fuerte (y seguramente con oportunista polémica) por el tema de la clonación, enfrentando a dos réplicas humanas, conocedoras de su condición de taller de repuestos orgánicos, contra la sociedad hipócrita que las ha fabricado. Como de Michael Bay podemos esperar cualquier cosa, y pocas positivas, esperamos este producto con una cierta cautela pero con el convencimiento de saber que se convertirá en uno de los blockbuster del verano...

b) The Fountain de Darren Aranofsky, la gran esperanza blanca de la ciencia ficción contemporánea y, según se anuncia, uno de los mejores guiones realizados para el celuloide (también se convertirá en una Historia Gráfica) llegará en navidades contándonos la odisea de un hombre, superviviente a tres edades temporales diferentes (o eso dice su pressbook), con un único y edificante propósito: encontrar el elixir de la vida que permita rescatar a su mujer de las siniestas garras de la Enfermedad...

c) La apuesta española (aunque sea en cuanto a capital de producción) será Rottwailer, remake de El Perro de Isasi Isasmendi (una de las películas favoritas de quien esto firma) que a su vez adaptada el relato homónimo de Vázquez Figueroa, y que narrará la historia de una persecución a muerte entre un perro robotizado y un running man de aires yanquis en una Iberia futurista, decadente e insana, con la inmigración como testigo contextual.

En fin, disfrutad del género: por lo que queda por venir y por lo que ya ha venido. Por lo segundo, el Diccionario debe servir para abrirles el apetito y despertad su interés por esta apasionante temática. Respecto a lo primero... pues habrá tiempo para analizarlo, naturalmente.

Nos vemos en los cines.

5 comentarios

Kapewaken -

Uff a mi la historia de amor de Codigo 46 me parecia insuflada, no trascendia nada. Y mira que me cae mal la Morton, parece autista

J. P. Bango -

Agente, completamente de acuerdo!

Agente Cooper -

Fíjate que, aunque odio el cine de Michael Bay, su nueva película, "La isla", me causa curiosidad. El trailer es prometedor, y quizás, en esta ocasión, haya contado con un guión con algo de enjundia. No sé... además, sale la señorita Johansson, lo cual siempre es un lujo para la vista.

En cuanto a la de Aronofsky, simplemente decir que me parece uno de los autores más estimulantes de la actualidad.

J. P. Bango -

Seguramente alentado por su imagen más recordada: el sexo robotizado.

Aun no existía Código 46 cuando escribí el ensayo original pero, efectivamente y como bien apuntas, sí existía 1984, además, hilo argumental del resto del artículo.

En Brazil el amor no forma parte del contexto en el que se desarrolla la historia; pero sí que participa de los sueños y anhelos idealizados del protagonista.

Sin duda, el arquetipo amoroso forma parte, y en uno de sus items más destacados, de cualquier estudio dedicado al Cine Prospectivo. No debí haberlo olvidado.

Un saludo, Javier.

Javier -

Respecto a lo del amor, Código 46 es un ejemplo paradigmático, al estilo de 1984. El amor que simboliza la libertad y la vida frente a un futuro deshumanizado y opresivo. Luego hay películas en las que se usa de modo similar pero casi como mcguffin, como motor de la acción (a veces de un modo algo tópico), por ejemplo Equilibrium, Fahrenheit 451, Brazil...
En IA es un poco distinto, y en El show de Truman bastante más secundario. Pero, o no recuerdo bien la peli, o no entiendo por qué has citado Ghost in the shell.