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El Cronicón Cinéfilo

Suspense frenético

La historia de dos personajes cuyo destino tiende a confluir a lo largo de una historia sería abordado otra vez por Hitchcock en su siguiente película, la última, Family Plot. Pero si en ésta los dos ejes narrativos sólo se entrecruzan en el segmento final, en Frenesí, todos (falso culpable, verdadero culpable, víctimas, testigos y policías) coinciden en un mismo entorno (tan endogámico y reconocible como el de La Ventana Indiscreta) y son conocidos entre sí; característica que aprovecha el cineasta británico (de nuevo, en Londres) para juguetear sin desdoro con las relaciones que unen a los protagonistas.

El argumento es evocador: una barriada londinense de apostura setentera (peinados incluidos) oculta entre sus fauces la presencia de un frutero reprimido con mentalidad de psicópata; un aficionado a los estrangulamientos con corbata que siembra de pistas falsas todo el mercado al objeto de imputar todos los asesinatos que comete a uno de sus mejores amigos...



Alguna de las secuencias de Frenesí consiguen hacerse un hueco entre las mejores de su filmografía como la lucha con el cadáver en el interior del camión de patatas o las escenas de los dos asesinatos donde el talento de Hitchcock, maestro de la narración por excelencia, se muestra en todo su esplendor. El primero se ejecuta en tiempo real, de manera explícita, y especialmente contundente (carácter escabroso que ya había experimentado, con éxito, en Cortina Rasgada en la célebra secuencia del Horno): la víctima sufre, se resiste y finalmente sucumbe al ímpetu de su agresor. La música brilla por su ausencia. Hitchcock sigue sabiendo cómo estremecer...

El segundo presume de todo lo contrario basando sus armas en la elipsis, la implicitud y la sugerencia. La cámara acompaña a los protagonistas (víctima y verdugo) hasta la misma puerta de la habitación y ahí comienza a retroceder, dejándolos a merced el uno del otro, hasta que retoma la cotidianidad de un barrio londinense que vive al margen de la atrocidad que está a punto de cometerse dejando para la posteridad el plano-secuencia por excelencia.

Frenesí, la última obra maestra de Alfred Hitchcock, conserva buena parte de los arquetipos y constantes de su filmografía (Falsos Culpables, víctimas rubias propiciatorias, indagaciones policíacas, asesinatos en tiempo real, problemas para deshacerse del cadáver... y puro y duro Suspense), eso sí, llevados hasta el último extremo y enriquecidos con gruesos retazos de humor negro (las pruebas que persiguen al falso culpable llegan a rozar, incluso, la parodia) e hilarante humor inglés (protagonizado por un Inspector de Policía sin gaznate de gourmet) que acompañan y edulcoran un argumento de naturaleza sádica dispuesto para espectadores ávidos de emociones fuertes.

Errores de guión en beneficio de un entramado de puro suspense no desvirtúan, ni mucho menos, la última obra maestra del gran Alfred Hitchcock. Por cierto, un habitual en estas huestes cronicófilas.

3 comentarios

J. P. Bango -

Javier, revísela. La película se lo merece, ya verás.

Andolini: Efectivamente, son secuencias paradigmáticas no ya sólo de la película en sí sino del Cine de su autor y, sobretodo, del Cine de suspense en general; subgénero que alcanza cotas de elegante compostura con esta excelente y reivindicable película ¿menor?

Javier -

Recuerdo que cuando vi esta peli, hace ya bastante, la consideré como lo más flojo que había visto de Hitchcock (claro, que al ser hace mucho tiempo solo había visto peliculones), pero está claro que un día de estos tendré que volver a echarle un vistazo.

Andolini -

Una película estupenda. Veo que en la retina cinéfila colectiva siempre quedan impresas las mismas imágenes. Como nuestro querido JP, yo también me quedo con las secuencias de lucha en el camión de patatas (¿Qué cara pondría el actor en la primera lectura del guión? "Este... Mr. Hitchcock, creo que no entiendo muy bien la secuencia del camión de patatas". - "No hay nada que entender, en esa secuencia Vd. lucha con un cadáver dentro de un camión de patatas" - "Ya... pero sigo sin entenderlo". - "Vamos a rodar....".). Por otra parte, las escenas del inspector y su mujer (absolutamente geniales), además de introducir el famoso humor negro que el maestro dedicaba a sus películas, ¿pueden ser una justificación de los asesinatos de las mujeres? ¿Se burla Hitch de su propia fama de misógino? Yo no habría aguantado tanto... la hubiera matado, y luego me habría ido al pub a comer unos huevos con bacon. Saludos.