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El Cronicón Cinéfilo

Wise: el último ciudadano

Ha muerto el director de West Side Story y Sonrisas y Lágrimas... Motivo que aprovecharán nuestros amigos los "simplificadores" para coronar sus noticiarios con un funesto: "El cine musical pierde a uno de sus clásicos".

Precisamente, porque permanecerá al margen de este tipo de informaciones (exceptuando su anecdótica labor en la dirección de Star Trek), me gustaría destacar la labor de Wise en algunos notables productos de género como Nadie puede vencernos (uno de los hitos de uno de los subgéneros que más me interesan: el cine boxístico, protagonizado por el no menos inolvidable Robert Ryan) o El Ladrón de Cadáveres (ambas para la RKO). Pero no se quedó ahí. Coaligado con las servidumbres del talento aplicado a la narración genérica, el bueno de Wise abordaría la dirección de Ultimátum a la Tierra, una cinta de ciencia ficción antagónica de cuantas emanaban de unas productoras, en aquellos años, desvirtuadas por la labor paranoica de McCarthy. (En el recomendable blog de Javier podéis disfrutar de una aguda reflexión sobre esta genial película).



Tras pasar por el cine bélico (Las ratas del desierto o Torpedo), el peplum alimenticio (Helena de Troya), o el Western (Sangre en la Luna con Robert Mitchum y La ley de la horca, con James Cagney), Wise encontraría un cómodo soporte en productos ideológicamente asociados a los Oscars. El drama Quiero Vivir (un vehículo al servicio de Susan Hayward en forma de alegato –más que efectivo- contra la pena de muerte: una película magnífica de plena actualidad, por cierto), y el musical West Side Story (un éxito notable al que le cuesta asimilar el paso del tiempo), preludiarían el colosal éxito de Sonrisas y Lágrimas, película de explícito título castellano que, sin embargo, tampoco lograría rescatar de la tantas veces injusta etiqueta del artesanazgo al trabajo del director.

Su paso por el musical armónico y bienintencionado dará paso a un tríptico catastrofista de decreciente interés formado por El Yang-Tsé en Llamas, La Amenaza de Andrómeda (basada en la novela de Crichton) y Hindenburg, y dos películas de terror (cada vez más olvidables): The Haunting (una de las historias más conocidas y plagiadas de la cinematografía de terror post-monstruosa) y Las dos vidas de Audrey Rose (basada en la novela homónima del hoy olvidado Frank DeFellita con un primerizo Anthony Hopkins con el rostro enrojecido...).

De éste grupo me quedo con La Amenaza de Andrómeda, la historia de una paranoia narrada contra las convenciones del ritmo que nos ofrece a un Wise experimentador, degustador del cine de catástrofes tremendista; un producto descriptivo y anticonvencional que se constituye en uno de las películas más influyentes (a nivel formal) y paradigmáticas de la ciencia ficción de los setenta.



En fin. Se va el último de cuantos habían participado en Ciudadano Kane. Ya no hay testigos. El tiempo se encargará de abatir a un hombre, ya muerto, y de hacer revivir a la leyenda. Así de grande es el Cine.

5 comentarios

Iñaki Bilbao -

En mi página web hay un apartado sobre Rober Wise, sobre las pelis que de él he visto a lo largo de mi vida.
Está en la sección "In memoriam".

Un saludo.

J. P. Bango -

Bueno, lo del gafe acabará financiando un documental que, por supuesto (y por expreso deseo de sus directores), nunca será homenajeado en el Festival de San Sebastián...

REFO -

Es uno de los más grandes cineastas que ha habido en Hollywood.

Me acojona lo de Donosti y su mala suerte con los homenajes.

natzan -

a mi aparte de sentirte triste por su perdida me hace pensar que tenemos ahora que tenga la misma fuerza o el encanto que el creaba. un saludo

Spaulding -

A mí, de Wise, hasta me gustaba la polémica "Sonrisas y lágrimas"... aunque en su vose... El doblaje español de las cancioens fue penoso.