Blogia
El Cronicón Cinéfilo

El avion absurdo



François Truffaut - Vuelvo a la escena del avión en el desierto. El aspecto seductor de esta escena reside en su misma gratuidad. Es una escena vacía de toda verosimilitud y de toda significación; el cine, practicado de esta manera, se convierte realmente en un arte abstracto, como la música. Y ésta gratuidad, que a menudo se le reprocha, constituye precisamente el interés y la fuerza de la escena. Esto era perfectamente indicado por el diálogo cuando el campesino, antes de subir al autocar dice a su Cary Grant, refiriéndose al avión que comienza a evolucionar desde lo lejos: "¡Mire! Un avión que fumiga y, sin embargo no hay nada que fumigar...". El avión no fumiga nada y no habría que reprocharle nunca la gratuidad en sus films, pues practica la religión de la gratuidad, el gusto por la fantasía fundada en el absurdo.

Alfred Hitchcock - El hecho es que este gusto por el absurdo lo práctico de manera totalmente religiosa.


El propio Truffaut, añadiría años más tarde en "Las Películas de mi vida" (1976):
"Para mantener a lo largo de sus películas ese desequilibrio que engendra una tensión nerviosa, Hitchcock se ve obligado lógicamente a sacrificar la mayoría de las escenas indispensables en un film psicológico (escenas de planteamiento, nudo y desenlace) porque le aburre mortalmente rodarlas. Hitchcock se siente, pues, inclinado a descuidar la verosimilitud de la intriga, e incluso a odiarla, sobre todo desde que existe una generación de espectadores, falsamente preparados, que no admiten más que argumentos que sean creíbles histórica, sociológica y psicológicamente."


¿Y qué nos da a cambio? Dos horas de emoción superlativas.

1 comentario

VSancha -

Buff, peliculon y pedazo de libro el de Truffaut.