Blogia
El Cronicón Cinéfilo

Las horas del Día: terrible cotidianidad

Qué cómo a un tipo que siempre defiende (y defenderá), por encima de todo (y tod@s), el cine de género, presume de haber disfrutado como un enano con el visionado de Las Horas del Día de Jaime Rosales, el paradigma anti-cine de género por excelencia, es algo que me cuesta explicar, asimilar y comprender. En fin: os dejo con la mini-crítica (que hoy fue un día perruno):

Crónica costumbrista de un asesino con tendencias psicopáticas, autodestructivo pero con una vida, ésta sí, absolutamente normal: dueño de un pequeño negocio familiar, novio y amigo, jefe y viandante de una ciudad que presume de cotidianidades e imperfección.



Contada y narrada por Jaime Rosales sin ninguna concesión a los códigos genéricos, artificios o maniqueísmos, en realidad, no tiene ni música y la mayor parte de sus soluciones narrativas se resuelven con un largo plano fijo, revestidos de sonidos cotidianos y en base a unas actuaciones sobresalientes fundamentadas en la complicidad y el ultrarrealismo.

El director asume como dogma de fe los principios de la economía narrativa (en este caso transmutada en la escasez: de planos, ardides o retórica) y la convierte en marca reconocible y sello de una película, ésta, sí, Las Horas del Día, realizada bajo el influjo de la crónica social dramatizada, sencilla y atemporal.

No cuenta nada (una historia al uso) pero lo cuenta todo (una historia al uso). Es Cine transgresor, personalísimo e inconvencional. Cine que hay que ver (y disfrutar).

Lo más destacado: las interpretaciones de sus cuatro protagonistas principales y la elíptica y sobrecogedora escena de la boda.

Lo menos destacado: su drástica propuesta formal no funcionaría en producciones más ambiciosas y puramente cinematográficas.

Calificación: 8

0 comentarios