Blogia
El Cronicón Cinéfilo

Esa también la he visto

Llevo más de tres semanas sin ver una película que no haya visto ya en una ocasión anterior, sin renovar mi bagaje cinéfilo, por tanto, ajeno a los neologismos que, en estos momentos, inundan las carteleras cinematográficas. Y lo que es peor. De momento no siento el gusanillo de "lo nuevo". Y eso que en mi colección de películas pendientes, se acumulan como ineludibles, los visionados de La Novia Cadáver de Tim Burton (dicen que cada vez más repetitivo) o Una historia de Violencia del gran Cronenberg (dicen que cada vez menos Cronenberg) o The Dark de John Fawcett (dicen que más convencional que en Ginger Snaps) o Match Point de Woody Allen (dicen que su regreso al panteón de los cineastas imprescindibles).

No debería ser noticia; el Arte se disfruta por repetición: un cuadro, una música, una fotografía, alcanzan su verdadero cenit en la contemplación incontinente, en la adoración de la obra a la que se mira, admira o escucha una y otra vez, como si de una liturgia se tratara; buceando en la forma y en la textura, en las nuevas sensaciones que desprende la existencia de una obra producida allí donde osa fusionarse el Arte con el talento.

Tampoco es el caso de alguna de la decena de películas que he visto en estas últimas semanas, tres de las cuales, sin embargo, sí que me gustaría destacar (aunque cada una a su modo):

a) Nosferatu de Herzog, en versión original subtitulada, con Klaus Kinski embebido de vampirismo y (per)turbación, redundando en la posibilidad de que todo se trate de un sueño, narrando la historia de Drácula desde un punto de vista decadentista y patético, entendiendo el amor y el deseo como la única panacea posible a la que agarrarse (vivos, muertos y no muertos) en una Sociedad infectada de peste y anclajes morales.

Es una película fascinante a pesar de que, efectivamente, no es la gran obra que yo recordaba; fascinación que se incrementa, si cabe, por la enigmática voz y mirada de Klaus Kinski en un papel que se adapta enteramente a su medida y presencia, a los andares de esa bestia con alma de actor que durante un par de décadas protagonizó la cinematografía, cada vez más discutible, del alemán Werner Herzog.

b) Extraños en un tren: Hitchcock, Chandler, Highsmith, Tiomkin... dando forma y substancia a uno de esos absurdos guiones basados en el suspense propiciado por dos objetos (en este caso, unas gafas y un mechero) que el demiurgo convertía, con la precisión de un artesano perturbado, en una obra maestra del cine diletante y de entretenimiento.

Dos hombres entrecruzan sus pies y destinos en un tren; uno, rico perturbado, castrado por un padre poderoso y humillador; el otro, un exitoso tenista, enamorado de la hija de un Senador, comprometido con ella y por ella víctima de su ex-mujer quien no sólo no quiere formalizar el trámite de divorcio sino que amenaza con comprometerle su futuro.

Un partido de tenis virtual en el que uno, el perturbado, idea un siniestro plan: deshacerse del problema de la contraparte. Y el otro, pobre sufridor, falso culpable, arquetipo de personaje hitchcockniano, ejerce de víctima propiciatoria de las situaciones de suspense ideadas por el gran Hitchcock.

c) Persecución mortal de Rowdy Herrington. No. No es el alcohol el que promueve este texto. Ésta la habéis visto todos. Una exploitation de intriga y acción al servicio de un Bruce Willis con pelo que como ocurrirá con El último Boyscout de Tony Scott o La Jungla de Cristal III de John McTiernan serán vistas dentro de veinte años como representantes paradigmáticas del género en la década de los noventa, similar a lo que ocurre, en la actualidad, con las revisiones de la obra de acción setentera de Clint Eastwood, Lee Marvin o Steve Mcqueen. Que no. Que no exagero...

Cine de evasión, prescindible, cuestionable, en fin, pero que de vez en cuando se asoma en la televisión y no molesta, en una tarde cualquiera, también ésta,  mancillada por la apatía y el naufragio.

4 comentarios

J. P. Bango -

Está bien. También añado a mi lista de estrenos pendientes, El Jardinero Fiel...

A este paso me veo pidiendo un microcrédito...

Alvy Singer -

¡Se me ha malinterpretado! Una comedia no es un género menor que el drama, pero sin embargo, TODO LO DEMÁS es una comedia ligera más trascendente que lo anterior de Woody (2000-2002) que estaba anclado en la mas pura intrascendencia (aunque la del escorpion de Jade me parezca genial).

MATCH POINT es la cumbre de la madurez y trascendencia que buscaba Woody desde hace dos peliculas. MELINDA Y MELINDA estuvo cerca, pero faltaba algo.

En MATCH POINT todo es redondo.

Un saludo!

luis -

Hombre no entiendo bien Alvy lo de "evolución lógica desde la comedia ligera". Ni es la primera vez que Allen no hace comedia (mucho menos que no hace comedia ligera) ni entiendo que este sea un género menor que el drama, si es a eso a lo que te refieres. Eso sí, estoy de acuerdo en que la película merece muuuucho la pena. Bango la de Burton me pareció deliciosa, a pesar de alguna discrepancia argumental y la que me ha parecido una obra maestra sin ninguna duda es El jardinero fiel.

Alvy Singer -

No se pierda vd. MATCH POINT. La evolución lógica del cineasta desde su comedia ligera " pero caminando hacia la transicion " TODO LO DEMAS.

Una delicia. Lo mejor es que en muchos momentos Woody no es tan ALlen. Y que al final, sigue siendo Woody Allen.

Un saludo!