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El Cronicón Cinéfilo

La Intérprete: Redención, pacifismo y ausencia de punch.

Con un cierto retraso he podido ver La Intérprete de Sidney Pollack, una película de buena factura (algo habitual en la filmografía de director), y más que correcta ambientación, ritmo, montaje y dirección de actores, que investiga en las raíces del thriller político (sólo tangencialmente) para introducirse, después y de lleno (esto le interesa más al director y, sin duda, a los Agentes de los dos actores principales) en un drama de intriga repleto de largos períodos de tensión emocional, todos ellos provocados por el tortuoso “pasado” que sacude los "presentes" de los dos protagonistas del film.

 

 

 

 Un doble asesinato en un país africano (imaginado,  para no herir) y un inminente discurso del dictador de turno en el seno de las Naciones Unidas, sirve de prólogo para un entramado que obtiene su génesis en una conversación casual de aires conspiradores que una Intérprete de oscuro pasado, Nicole Kidman, intercepta y da a conocer a unos Servicios Secretos comandados por un Sean Penn (tirando de mohines trascendentales) consumido por una pérdida reciente. El nudo de la película se bifurca tratando de a) evitar que el genocida africano muera víctima del atentado, y b) proteger la vida de una Intérprete que asegura poder reconocer la voz de aquél que profirió la amenaza, pero sólo es una tapadera, una apariencia argumental, que oculta varias vertientes argumentales (mejor desarrolladas además) que tienen que ver con alegatos  pacifistas, venganzas reprimidas, redenciones impostadas, perdones  y justicia. Elementos, en fin, de ascendencia noble que, sin embargo, alejan inexorablemente su argumento de los no menos nobles artificios conformadores del mejor suspense cinematografiado, desposeyéndola pues de un sustrato de cine de género que haría las delicias de alguno de los seguidores del mismo, entre los que me incluyo;  elementos definitorios de una cinematografía más dinámica, insisto, de los que esta película huye con incontenible presteza.   

 
La heterogeneidad de la propuesta se incrementa, si cabe, con la introducción de varios tópicos de origen romántico-existencial, personalizados en varias historias de amor cercenadas (por el destino y la política) y por una posibilidad de amor futura, remota (y sólo sugerida) y, en cualquier caso, saboteada por las consecuencias de una intriga político-social de alto voltaje que no admite seducciones insatisfactorias ni enamoramientos color pastel.

 
El desenlace, en fin,  se dilata como también se dilatan algunas situaciones relacionadas con algunos personajes de corte prescindible inmersos en un guión que bebe de demasiadas fuentes y tarda en contentarlas a todas.  Impedimentos y sinsabores que hacen que no toda la cinta se soporte y disfrute con el mismo interés.

 
La Intérprete es, en fin, un thriller de origen político, convertido por cuenta del trío de guionistas, en una experiencia melodramática sostenida por la solvencia de una estupenda y creíble Nicole Kidman y por un atormentado y excesivamente tremendista, Sean Penn; una película, a contracorriente, sí, pero sutilmente descafeinada en tanto no sabe (o no puede) elegir alguna de las opciones argumentales que la historia propone, resultando en definitiva un vacuo compendio de todas y por ello, convierten lo que debiera haber sido una gran película, en una obra funcional, vibrante,  correcta, pero olvidable. Justo como buena parte de la filmografía de Sydney Pollack.

 
Lo más destacado: la espléndida factura de la cinta, personalizada en la ejemplar secuencia del autobús.  

Lo menos destacado: que la heterogeneidad de su propuesta reste fuerza (también dramática) a un argumento que, sin tantos requiebros ni intereses dogmático-moralizantes,  hubiera hecho las delicias del mismísimo Alfred Hitchcock. 

Calificación: 6,5 

2 comentarios

Alvy Singer -

Una buena cinta que se mueve en los ambitos de las convenciones. Todo muy correcto pero sin brillantez desmesurada.

De acuerdo contigo.

Mandala Azul -

Entretenida, correcta y, como bien dices,olvidable. Podría haber dado para más.

Saludos azules