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El Cronicón Cinéfilo

Robots, go home!

No es Hal 9000 ni Número 5 ni siquiera es Terminator, aunque ciertamente, "acaban" con la paciencia de cualquiera. Es una voz robotizada, subrepticiamente femenina, que dicta enunciados aprehendidos con una singular asepsia; de impersonal resulta maleducada; de iterativa, idiotizante. Por cierto, lo consiguieron: atribuí un sexo a la voz de una máquina. ¡Viva el surrealismo mecanicista!

No forma parte del futuro. Es el presente, existe, es. Y molesta. Es un contestador automático de una compañía de teléfono cualquiera y atiende las quejas de los usuarios. Tienen la encomiable función de conservar intacta la imagen de la compañía librándose del primer exabrupto de un cliente enojado. Noble labor de parapeto la suya, recibiendo insultos sobre sus carnes silícicas para salvaguardar el honor de la madre del Director General. De quien le paga. Por cierto, deberían subirlos el sueldo, pero callan, no protestan. Solo enuncian. Es su sino como el nuestro es mordernos los labios y apretar los puños... y contar los minutos que pasan al otro lado del hilo telefónico.

Con ella, con su voz partida e irrelevante, vuelves a los tiempos de preescolar, de Barrio Sésamo; te dice: "Para quejarte... pulsa 1", "para quejarte con más énfasis... pulsa 2", "para quejarte con una mayor contundencia... golpea el teléfono y pulsa 3". Entiende su trabajo en términos de auto-indulgencia: "Para insultarme visceralmente... pulsa 5, me agacho... y te desahogas". "Gracias", te dice después sin variar la textura de su voz, su tono dócil y gregario. De hecho, su imitación de las respuestas emocionales -digamos- humanas es ciertamente extraordinaria; tanto que a veces parecen emplead@s del INEM.

En fin, la tempestad se desata a los quince minutos después de haberse iniciado la comunicación. Nunca entenderé quién es la cabeza pensante detrás de la decisión de programar la música ambiental del contestador de un departamento contable con la sintonía de la película "El Golpe". Cuando escucho la música no dejo de pensar en Paul Newman y Robert Redford estafando al mafioso de turno y pienso, claro, si es oportuno sugerir la palabra "estafa" a aquél que espera le atiendan la reclamación sobre una factura...

La música se interrumpe de pronto y la voz robotizada sigue el protocolo con kafkiano rigor: "Pulse la tecla de almohadilla, gracias". "La tecla de estrella no... la almohadilla, gracias". Nadie me dice cuál es la tecla de la almohadilla así que doy una al azar... y acierto. Saben que un dedo en forma de peineta no se puede expresar por teléfono (de momento) y se aprovechan de ello. Son robots pero no idiotas. Si vieran el humo salir de tu cabeza preguntarían con un cierto deje sarcástico: "¿quiere usted que llame a los bomberos?". Y llamarían, por supuesto. Solo tendríamos que pulsar... el 4.

9 comentarios

J. P. Bango -

Le paga (virtualmente suponemos) el director general, sí.

Gracias por sus palabras, hombre.

Lector -

¡Me ha gustado mucho este artículo!. Da gusto leer cosas así, bien escritas e ingeniosas.
No sé si alguien leerá esto ya, pero tengo una duda que me corroe:
"Noble labor de parapeto la suya, recibiendo insultos sobre sus carnes silícicas para salvaguardar el honor de la madre del Director General. De quien le paga."

¿De quien paga al director o a su madre?... Puede que no coincidan los clientes de la compañía telefónica con los de la madre del director :).

Enhorabuena por el blog!

J. P. Bango -

Je, yo también prefiero a Terminatrix, sin duda alguna. Tomo nota de su página amigo Zombiee: me ha parecido bastante interesante y la seguiré, por descontado.

Javi: me temo que ya formamos parte del mundo de los robots y los zombies. No hay más que ver a quién votamos, qué vemos en televisión, qué nos entretiene día a día, lo poco que nos cuesta olvidarnos de los problemas... de los demás.

En fin, tendremos que protestar y desahogarnos para sentirnos vivos, como hace Andolini, jeje.

Toni -

Sabias palabras las tuyas. Yo me pongo de los nervios cuando tengo que llamar a algun servidor de telefonia!!
Prefiero a la Terminatrix ;-)

Javi -

Pues para no tratar de hacer publicidad lo parece bastante. Ni el más mínimo comentario a la voz robótica femenina y la Compañía que la trajo... En fin.

Siempre queda unirse a ellos, los zombies, los robots, si es que del lado de la vida no los podemos vencer.

Saludos, compañero.

Zoombieee -

No trato de hacer publi, pero a lo mejor os gusta este enlace : www.livejournal.com/users/mundocadaver

¿Que pasaría si \"El Amanecer de los Muertos\" de Romero, se transformase en realidad^? ¿Que ocurriría si los muertos volviesen de sus tumbas y el mundo se colapsase? ¿Como se vería desde España?
Este diario de ficción narra día a día como el mundo que conocemos se transforma en un descenso a los infiernos cuando los muertos regresan al mundo de los vivos.

Si te gustan las historias de zombies, te encantará.

Actualizado casi a diario y en español.

www.livejournal.com/users/mundocadaver

Puro homenaje a Romero (O de eso va teniendo pinta)

Andolini -

Estimado JP, quisiera emplear su blog, con su permiso, para denunciar a Iberia y sus voces enlatadas. Si uno intenta hacer una consulta QUE NO SEA PARA COMPRAR UN BILLETE, como por ejemplo, confirmar un vuelo, debe llamar a una línea 807, que como todos sabemos es de pago, y de los gordos. Iberia pone graciosamente a disposición de sus clientes una línea 902 para realizar sus reservas... pero los usos no rentables, como por ejemplo una puta pregunta: "¿a qué hora sale mi vuelo?", son otro cantar. Lo que yo no sabía es que las compañías telefónicas configuran sus servicios para que los usuarios sólo puedan acceder a dichas líneas a petición expresa. Y pedir dicho servicio supone enviar un fax, fotocopia del DNI, y esperar 48 horas... Con lo cual, si su vuelo sale al día siguiente... Por otra parte, hay muchas cabinas telefónicas que TAMPOCO admiten estos números... Hace unas semanas intenté confirmar mi vuelo (otro día hablaremos del 15 por ciento de overbooking "legal" que también he sufrido en mis viajes a América). Pues bien, me sentí como Griffin Dunne en "Jo, qué noche" (genial film), buscando desesperadamente un teléfono público en Madrid (ilustres desaparecidas las cabinas). Y ya lo advierto: los locutorios no sirven. Perdón por el comentario extracinematográfico, Maese Bango, que he intentado remediar con mi referencia a la peli más original, divertida y aterradora de Scorsese ("en mi opinión", coletilla esta salvadora y algo cobarde). Saludos.

Dr. Strangelove -

Estoy contigo. Preferiría siempre a Hal 9000 en cualquier caso. Al menos se le puede desconectar. Es un método humano a través de una máquina para desesperar a los clientes (también humanos). Habría que inventar una máquina que reclamase de igual modo.