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El Cronicón Cinéfilo

V de Vendetta: ¡Viva la Revolución!

No es difícil imaginar a los detractores de esta nueva producción de Los Hermanos Wachowski, enumerando la multiplicidad de referentes que esta historia acumula a lo largo y ancho de su entramado, sin prestar mayor atención a sus texturas, estructuras y ritmos, o a las implicaciones, no sólo ideológicas, que el visionado de esta película sugiere y explicita. Si bien, no es menos cierto, que estamos en presencia de una película que presume de sus fuentes, incluso mencionándolas abiertamente, como ocurre en la cita al Fausto de Goethe.

Para nosotros, espectadores incansables aficionados a los juegos metacinéfilos (y sin ningún otro propósito que la simple indicación), nos es fácil advertir en esta película de James McTeigue, retazos de 1984 (no parece casual la presencia de John Hurt en la producción, ni mucho menos el protagonismo de su rostro en esa pantalla granhermaniana), de V (sí, la serie alienígena de Kenneth Johnson que comparte un ineludible componente ideológico –además de nominal- con este film), de Brazil de Terry Gilliam (ese Ministerio de Información omnipresente, ese terrorista antisistema actuando desde las catacumbas, esa población acomodada en el conservadurismo...), de El Fantasma de la Ópera (el mito de La Bella y la Bestia; la estancia lúgubre del enmascarado, las dudas románticas que asolan al personaje en la parte final) y de El Conde de Montecristo (la Venganza como leit motiv); sin olvidar al gran convocador de público por excelencia, Juan Nadie (Meet John Doe) de Capra (o de dos de sus referentes contemporáneos: Turk 182 de Bob Clark o Hero de Stephen Frears) y, naturalmente, a la propia trilogía Matrix: con V emulando a Morfeo tratando de convencer a la desencantada Evey de las mentiras y ardides definitorias del mundo que la rodea, del mundo que conoce...

 

 

 

La película de James McTeigue, basada en el cómic de Alan Moore (cuyas referencias dejo, desde ya, aparcadas para aquellos que mejor conozcan las imbricaciones –ideológicas y argumentales- de la obra del susodicho), parece condenada desde su misma gestación a engrosar el selecto grupo de obras que, basando sus entramados en un entorno geo-político afín a la ciencia-ficción antiutópica, son capaces de rebasar el umbral del cine de género, para llegar a una globalidad de espectadores más extensa, convirtiéndose a partir de ese momento, en objeto de debate de aires simplificadores, en centro de atención de una comunidad cinéfila (o no) aficionada a cuestionar, por principios (y sin ellos), alguno de los posicionamientos morales expresados en la película, extrapolándolos poco juiciosamente hacia conflictos que poco o nada tienen que ver con la raíz ideológica de una obra que jamás reniega, precisamente, de su ineluctable condición de ficción (aun metafórica). Etiqueta de film controvertible que también padeció, de forma exagerada, ahora ya lo sabemos, la por entonces vanguardista (y aún hoy nihilista), La Naranja Mecánica del tándem Kubrick/Burguess.

Porque si abundantes y generosas son las referencias a fuentes cinéfilo-literarias, más abundantes y generosas aún se presentan las referencias histórico-políticas que acumula en su regazo este V de Vendetta: un cúmulo de fuentes que ofrece un singular viaje turístico por alguna de las dictaduras mejor documentadas del pasado (pero no superado) Siglo XX. Así, nos encontramos con a) un Presidente (autodenominado Líder pero podía haberse llamado Caudillo) elegido por su pueblo en medio de un emergente e imparable caos social; b) con un enérgico aparato propagandístico de aires censores y manipuladores, promotor del unipartidismo y la ortodoxia (también religiosa); c) una fuerza policial intemperante y corrupta, secuestradora de disidentes, eficaz herramienta al servicio del poderoso, de otro lado, desprendido promotor de excesos homófobos y racistas; caracteres, todos ellos, que directamente entroncan con los totalitarismos, desgraciadamente cercanos (e identificables), de Alemania (experimentos humanos incluidos), Italia, España, Portugal, Chile o Argentina.

Sin olvidar ni una sola de estas pautas (y reseñas), el argumento va mostrando sus cartas poco a poco: Un tipo enmascarado, V, libera a Evey de un ajusticiamiento callejero (y de una más que probable agresión), minutos antes de que explote un célebre monumento londinense. Ante la incredulidad de las autoridades, que no tardan en manipular el sentido del altercado atribuyéndolo a un lamentable accidente, V secuestrará un programa de televisión al objeto de dar a conocer a toda la comunidad una propuesta de corte revolucionaria: el cinco de noviembre del año siguiente volará el Parlamento.

A partir de entonces, y tras una nueva intervención en defensa de Evey (la última pieza que deberá completar el puzzle planteado), V irá moviendo fichas (también literalmente) para que todo esté listo el día en cuestión, al mismo tiempo que encuentra el aliento, el estímulo que le falta para completar la rebelión, en el cumplimiento de una venganza personal financiada por el rencor inconsolable.

 

 

 

La película de McTeigue apuesta por una producción de corte realista, empeñándose en hacer del entorno en el que se mueven los personajes (coches, oficinas, despachos, o guaridas), un hábitat sumamente reconocible, haciendo cotidiano lo que no debiera serlo, dejando más que clarividente la cercanía de todo lo visto y, de paso, la posibilidad de que consigan hacerse ciertas algunas de los temores y desconfianzas que vaticina.

Pero sí en algo destaca esta notable película, es en la casi total ausencia de comportamientos superheróicos de corte egocentrista, de duelos sobrehumanos entre dos protagonistas antagónicos, quedando claro desde el principio, que el bueno no es el bueno de la función y que los malos, lo son, por una simple y llana razón histórica. Este planteamiento de ascendencia modesta, propicia una narrativa tejida sobre urdimbres menos acomodadas que la pirotecnia sin sentido, dando un necesario protagonismo a la palabra, y al indiscutible poderío de una asfixiante (y conscientemente repetitiva) puesta en escena por la que desfilan, sin renegar de su talento, una buena colección de actores liderados por una voz, la de Hugo Weaving, y por una descomunal presencia, la de Natalie Portman, (¿recordáis a Katie Holmes en Batman Begins? ¿No...? Yo tampoco), capaz de llenar con talento y mesura, los desajustes rítmicos provocados por un entramado cimentado sobre varios puntos de vista y ejes narrativos; estructura multifacetada, no por clásica menos arriesgada, que pone a prueba el talento y demuestra el buen pulso de su joven y primerizo director y, de paso, la acertada elección de Los Wachowski.

Por último, destacar que el uso narrativo del montaje sobresale por encima de la media en un producto de su naturaleza (no es difícil acordarse, de nuevo, en la fallida obra de Notan), sobretodo en su parte final, dejando para la retina una no menos pretenciosa pero sumamente eficaz escena protagonizada por unas fichas de dominó: sutil metáfora-resumen de todo lo visto (y disfrutado) con anterioridad, minutos antes del clímax...

Película arriesgada, visceral, combativa, antisistema y contracorriente... Fábula distópica de perfil orwelliano, exaltación subversiva del poder del individuo frente a un aparato político opresor, manipulador, pararreligioso y segregacionista, en fin, V de Vendetta indaga sobre los vericuetos indeseables a los que se ven empujados algunos dirigentes incapaces de recordar quiénes fueron, para quién trabajan y a quién sirven... como ajustado contexto de una historia idealista, idealizada y romántica, presta y dispuesta para paladares con dos dedos de frente y un espíritu (aun) rebelde bajo la almohada.

También para ti, por descontado.

Lo más destacado: la secuencia de “la revolución de las máscaras” que, directamente, entronca con un clásico de origen carpenteriano: “Halloween 3. Las Máscaras de Halloween”.

Lo menos destacado: se muestra demasiada explicativa en su parte final.

Calificación: 7,5

10 comentarios

Anónimo -

Es una buena pelicula, algo lastrada por su irregular ritmo, pero con un mensaje necesario, bien realizado y algunos momentos brillantes. Saludos.

EKI -

Carlos, el mensaje politico no debe de estar muy asumido (al menos en los USA) donde Bush fue reelegido presidente.

Quizas ha cambiado el mensaje que queria transmitir Moore, cambiar el rollo Anraquia por un \'por favor, abrid los ojos y no seais estupidos\' que quizas hoy en dia es mas adecuado para remover un poco la conciencia social. Quizas, como digo, la motivacion ultima de V sea distinta, pero la superficial si lo es, su particular venganza.

Y en cuanto a la opresion... bueno, el hecho de que haya un toque de queda ya es un punto, la intolerancia hacia los homosexuales, el pelmazo ese gritando por la tele a todas horas... es cierto que no da la sensacion de ser constante, pero esa es en parte la naturaleza de la opresion, el no parecerlo para que sea silenciosamente asumida.

Y lo de que en el comic era una prostituta, desde Pretty Woman, pocas prostitutas hay en el cine en las que el publico se vea identificado.

Dr. Strangelove -

Por fin he podido ver la película y he de decir que es mejor de lo que esperaba. Muchas opiniones enfrentadas y otras encontradas. Pero sencillamente es entretenida, bien interpretada y el mensaje llega, sin tener en cuenta su original (de Moore). Muy recomendable. Me quedo con eso.

Un saludo

Max Renn (ex agente Cooper) -

Me ha parecido una película brillantísima. He disfrutado como un enano. Lo grande es que es entretenidísima, espectacular y ADEMÁS narrada con pulso, con personajes de interés y carisma y suficiente contenido para crear debate y generar reflexión.
Una película morrocotuda, sí señor.

Carlos -

No es una cuestión de si debe ser fiel al comic o no, pero lo que no se puede hacer es inventarse algo totalmente distinto, meter unas cuantas escenas del comic y llamarlo igual. Por cierto, las referencias históricas - literarias no son de los hermanos W, sino de Alan Moore, que hizo un comic que ensalzaba la anarquía, mientras que la película da un mensaje políticamente correcto que ya está totalmente superado. Si a alguien le hizo pensar esta película, mal vamos...

txolo -

No se si será fiel o no al comic, lo cierto es que tengo unas ganas de verla que no me aguanto

J. P. Bango -

A pesar de lo que parezca, Azrael, tú y yo hemos visto la misma película, créeme.

Completamente de acuerdo en cuanto a la inadecuación de la \"forma\" respecto a la insania que, teóricamente, debería dominar el fondo.

Hombre, oprimidos sí deben estar, porque no tardan mucho en calzarse las máscaras y salir a la calle buscando su particular revolución; no muy estruendosa, como bien apuntas, pero quizá adaptada a estos nuevos tiempos de \"revoluciones naranja\" (o a la ucraniana) televisadas...

No realizo valoraciones del cómic, porque no lo conozco en profundidad y, en cualquier caso, entiendo que la película es consecuencia de aquél únicamente hasta que las dos partes se ponen de acuerdo en el precio de los derechos... A partir de ahí, la versión del adaptar no deja de ser eso, una versión, un punto de vista singular. Es objetable (y sojuzgable) pero sólo hasta ese punto.

El romanticismo que en último término inspira a V únicamente sirve para intensificar la voluntad idealista de la historia; probablemente, traicione la historia primigenia, pero la humaniza, y además de forma coherente (algo que ya ocurría en el Drácula de Coppola).

Un saludo a todos. Y, particularmente, un gran \"sermón\" maese Azrael.




Azrael -

Reconozco que no soy objetivo, V de Vendetta es mi comic favorito, pero salí algo decepcionado del cine por, lo que me parecieron, unas cuantas torpezas bastante irritantes, a saber:
-Demasiada luz diurna. La atmósfera opresiva tan clásica, en el comic y en otras películas afines, se va a hacer puñetas.
-La gente no parece oprimida. Lo esta; claro, pero no al nivel que necesita la distopía que pretende ser.
-El personaje de Stephen Rea, no se sabe muy bien a donde quieren ir con él.
-La escena Benny Hill sobra. Tras ella vemos como el personaje de Stephen Fry solo teme una amonestación, lógico visto el escaso grado dictatorial del régimen.
-Los dedos y su siniestro jefe son abusivos sí, pero no lo suficiente. Todas sus acciones en la película vienen precedidas de una provocación de alguno de los personajes, alguna tan ridícula como la de Evey: Quebrantar el toque de queda por una cita, en el comic es un personaje desesperado que sale a prostituirse. O la niña de gafas, luego volveré a ella, a la que sus padres permiten que salga, spray en mano y vestida a la guisa de V, a protestar por las calles.
-La infantil y muy Estadounidense creencia de que el pueblo se levanta, sin tener muchas posibilidades, contra los regímenes opresores cuando la historia nos dice que, la mayoría de las veces, agacha la cabeza. Con dos escenas particularmente ``memorables´´: La niña de gafas que exclama ante una mentira gubernamental un bilioso ``Una mierda´´ llena de una conciencia política rara a su edad y más aun si tenemos en cuenta que, probablemente, halla vivido siempre bajo la sombra del régimen. Y como no mencionar la escena donde la multitud de uves encaran al ejercito fuertemente armado y, sin defensa alguna, avanzan llenos de recién descubierta valentía. Todo muy bonito sí, pero altamente increíble.
-La escena del tiroteo final parece ajena al resto del, bastante realista, metraje del film.
-ESTE PUNTO CONTIENE SPOILERS. Luego esta la bochornosa humanización de V con confesión de amor, truncada por la muerte, incluida. Siento referirme de nuevo al comic, pretendía centrarme en el terreno cinematográfico, pero es que no se me ocurre manera más breve de decir lo que pretendo: En la obra de Moore V es una fuerza más que un ser humano, representa varias cosas: La anarquía traída a través de la venganza, es una lucha entre dos potencias claramente negativas, el caos. Cada uno sacará sus propias conclusiones, algunas de las mías son estas: Puedes llegar muy alto pero si has pisado muchas cabezas para llegar ahí siempre vendrá algo de tu pasado que, con perdón, te morderá el culo, por fortuna es imposible mantener una dictadura por siempre. Si permitimos que la situación política llegue a extremos insostenibles el cambio solo podrá llegar a través del dolor y el caos, la revoluciones, sean del tipo que sean, no se llaman así por gusto.
Al convertir a V en una persona te sitúas en la incomoda posición de que alguien piense que justificas el terrorismo, el tomarte la justicia por tu mano y la tortura, más en este caso que la principal tortura se realiza contra el supuesto ser amado.

En fin, no quiero que parezca que vi solo fallos, los actores me parece que están muy bien y la dirección, salvo la escena del tiroteo, me parece muy correcta y lejos del estilo warroski que esperaba. Meter algo de mensaje político, por simplista que sea, en un blockbuster también creo que es de una valentía insólita para los tiempos que corren. Entretenida, pero si alguien se quedo con ganas de algo más que lea el comic para leer la ``versión extendida´´.
¡UHF! No quería extenderme tanto, si alguien ha llegado hasta aquí perdón por el sermón.
:)

Javi -

Aunque me cuesta horrores asociar el término \"antisistema\" con el apellido \"Wachoski\", he de reconocer uqe \"V\" fue una grata experiencia cinematográfica, pese a su, eso sí, simplista final...

Un saludo.

Luis -

Genial la crítica. A mi me ha parecido una película muy entretenida y bien hecha. Saluuuudos.