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El Cronicón Cinéfilo

Vinieron de dentro de... la mente de David Cronenberg

Vinieron de dentro de… fue el primer largometraje del canadiense David Cronenberg, después de dos experimentos en el campo del mediometraje (las polémicas Stereo y Crimes of the Future). El título español, ignora el original canadiense Shivers, y se limita a traducir la versión norteamericana (They came from within…). En algunos círculos, se la conoce con el nombre de “The Paradise Murders”, incluso en Argentina llegó a editarse en video con el nombre de “Escalofríos”.

Esta multiciplicidad de títulos aún pudo ser más estrafalaria si se hubiera admitido uno de los títulos alternativos con los que Cronenberg denominaba al film: La Orgía de Los Parásitos Asesinos, título de ascendencia explícita que, sin embargo, hubiera reducido aún más su distribución en el mercado internacional, seguramente, enmascarándolo como una producción de serie Z.

 


 


El film, cuya premisa sorprende por su audacia (los habitantes de un solitario edificio son infectados por un extraño parásito que les convierte en zombies violadores incapaces de refrenar sus impulsos sexuales), es resuelto con una cierta holgura talentosa por Cronenberg introduciendo los que van a ser los principales pilares/sustentos de su filmografía: enfermedad, instrumentos quirúrgicos, monstruos fálicos y, naturalmente, retazos de “nueva carne”:

“Roger, anoche tuve un sueño muy preocupante: en ese sueño, yo estaba haciendo el amor con un desconocido y tenía un problema porque era anciano… y se moría… y olía mal… y me resultaba repulsivo. Pero entonces, me dijo que todo era erótico, que todo era sexual, ¿sabes de qué hablo…? Me dijo que incluso la “carne vieja” era carne erótica y que el amor era una enfermedad maravillosa entre dos criaturas extrañas… que incluso morir era un acto de erotismo… que hablar era sexual… que, incluso, “existir” era algo sexual… Y yo le creí, ¿sabes?, e hicimos el amor maravillosamente…”


Cronenberg alterna momentos de gran brillantez (el clímax final alrededor del edificio Starliner: asfixiante homenaje a La noche de los muertos vivientes –tema al que volvería con su siguiente trabajo Rabia) con momentos caligráficamente irregulares (ralentizaciones de Barbara Steele, rigidez de las cámaras…), pero por encima de todo, es consciente como el que más del material conceptual que tiene entre manos. Visto en perspectiva, es envidiable la voluntad de estilo que se deducen de la mayoría de las situaciones planteadas por Cronenberg quien, por aquel entonces ya comenzaba a sentar las bases ideológicas de un Cine, hoy día, tan reconocible y admirado.

Esta monster movie singular, ha generado diversas suspicacias y leyendas -algunas de las cuales exculpadas con la posterior filmografía del autor (léase, denuncia de las enfermedades venéreas, misoginia, o, incluso, violencia de género). El propio David Cronenberg, divulgaba en una reciente entrevista a la Revista Cinefagia la anécdota que propiciara, por aquel entonces, este último rumor:

“Todavía estoy en contacto con esa actriz... y no me refiero a ese tipo de contacto. Es cierto. Es una historia larga y divertida. En realidad yo nunca he golpeado a nadie excepto a Susan Petrie, esta actriz. Eso sucedió porque ella me lo pidió y me gusta consentir a mis actores...
Ella era una actriz canadiense, muy popular, muy hermosa y una muy buena actriz. Shivers fue mi primer largometraje. Había hecho películas underground antes pero nunca había hecho una cinta profesional con todo un equipo técnico. Había hecho mis otras películas sólo y ahora tenía a muchos técnicos a mi disposición. Estaba trabajando con actores profesionales que tenían más experiencia que yo. Llegó un momento en que teníamos que hacer una escena donde su personaje debía llorar y ella me dijo que tendría que golpearla. Le pregunté por qué y me dijo que porque no podía llorar, era una película muy importante para ella, con un personaje sexy, algo superficial y se trataba de una escena muy emocional. Dijo que no tenía la técnica actoral para llorar y que por eso quería que la golpeara.

Yo no quería hacerlo, pero di la órden a los técnicos de preparar todo y entonces ella y yo fuimos a otro cuarto y todos se preguntaban a dónde había ido la actriz, oyeron los golpes y entonces ella salió llorando. La primera vez que le pegué me dijo que le tenía que pegar más fuerte, que no le estaba haciendo nada, y eso era porque yo no quería golpearla. Ella salió llorando y los técnicos no daban crédito porque nunca habían visto que yo hiciera algo semejante, no suelo gritar en el set. Se acostumbraron pronto porque había muchas escenas donde ella lloraba y llegaron a verlo como algo normal, decían: "Ah, sí, tiene que llorar otra vez, pégale y vamos a hacer la escena"

Entonces la actriz Barbara Steele llegó para hacer sus escenas. No sé si conocen a Barbara Steele. Ella hizo muchas películas de terror, trabajó con Fellini... Mide alrededor de 1.80, es una mujer muy hermosa. Llegó al set para hacer una escena con esta actriz, y no había tenido la oportunidad de visitar el set con anterioridad, y antes de que hicieran la escena, le dije: "Espera un momento, Barbara" y empecé a golpear a Susan hasta que ella empezó a llorar y se sentó junto a Barbara para hacer la escena. En ese momento Barbara dijo: "Basta, dejen de filmar" y me agarró, porque es muy alta, es más alta que yo, y dijo "Nunca había visto algo tan horrible en toda mi vida. He trabajado con Fellini, con grandes directores y nunca había conocido a un director tan cruel." Entonces yo le dije que por favor no me pegara, le expliqué que Susan me había pedido que lo hiciera. Barbara preguntó "¿En serio?", le dije que sí, y ella dijo: "¿y yo tengo que llorar en alguna escena?"

 



Todo un personaje, este Cronenberg, ¿verdad?

 




Documentación:

Perfil de David Cronenberg

David Cronenberg y la nueva Carne: el paradójico abrazo a la abyección maquínica

David Cronenberg, y la Nueva Carne

David Cronenberg: Cuerpo, Ciencia y Arte de Vanguardia

Cronenberg en Encadenados (parte I)

Cronenberg en Encadenados (parte II)

eXistenZ, de David Cronenberg: ciberficciones para la posthumanidad

 

David Cronenberg: la carne real, virtual y monstruosa

 

David Cronenberg, el cine hecho carne (I) y (II )

 

 

5 comentarios

Azrael -

Yo que siempre me he referido a esta película, con el fino humor que me caracteriza, como La noche de los zombies cachondos y resulta que el maestro ya pensó en algo parecido, con más sutilidad eso sí.
^-^

Max Renn -

Interesante película. Hecha con cuatro duros pero mucho talento. Se disfruta y, además, permite comprobar que ya aquí están presentes algunas de las constantes de su cine, eso sí, en estado puro, sin pulir.

El final apocalíptico me parece, posiblemente, lo mejor.

Queco -

¡Qué bueno! Me encanta Cronenberg (ayer precisamente me vi UNA HISTORIA DE VIOLENCIA) y me encanta esta película. Qué genial lo de las tortas...

Roberto -

Sin duda una película extraña y fascinante, donde Cronenberg ya pone los pilares de lo que será su cine.

Saludos

Luis -

Me fascina esta película, y es un ejemplo paradigmático de como una primrea película puede contener las constantes de un autor.