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El Cronicón Cinéfilo

Historias de Cine: La Tierra Prometida

(A propósito de Escorto)


Se apagan las luces y el patio de butacas se define con la palabra expectación...

Las imágenes se amontonan, más o menos, inconexas frente a una platea ungida de sueños donde la gente se olvida lo que Es y ejerce de aquello que le gustaría Ser... al menos durante un par de fines de semana al año. Pero él, ajeno a todas estas contradicciones, ve que todo comienza a tener sentido, que -realmente- ha valido la pena el esfuerzo... embriagado, como está, por el éxito de una nominación.

Es entonces cuando la Esperanza se convierte en un objeto tangible representada en el sudor frio de este adusto aspirante a cineasta que espera oir de los labios del presentador de turno una dádiva que llevarse a casa. Sus padres, otrora cómplices de aquel (su) delirio, cruzan los dedos –insensatos- deseando que vuelva, aun con las manos y corazón vacíos, a acabar por fin esa carrera universitaria que deba asentarlo, definitivamente, en aquel despacho que nunca debió abandonar...

Mientras tanto, los aplausos y vítores que reciben los trabajos de los otros, le hacen ver a nuestro amigo la delgada linea que separa el éxito del fracaso, el favor del público o su indiferencia... Por eso, cuando llega el momento no puede decir que lo espera sino que lo teme: así de cruda es la realidad cuando las yemas de tus dedos comienzan a resbalarse del risco...

Se esfuma su única nominación al asiento de al lado: la emoción irreprimible de aquel tipo y su novia contrastan con su rostro cariacontecido y su sonrisa forzada al compás de una nueva oportunidad perdida. Sus huesos e ilusiones vuelven a arder en la incombustible hoguera de los aspirantes.

Mañana vuelve a sus rutinas y quehaceres lejos de aquel ambiente de utopías, pues ya gastó: dinero, talento, moral, amigos. Pasado mañana, quién sabe si hallará un nuevo estímulo para reinventarse como peón en un mundo que, en el fondo, siempre deseó conquistar. Las luces, sin embargo, se apagan a su espalda dejando solo en la noche el desabrido eco de unos pasos que acompañan su retiro... hacia el despacho de su padre.

La Tierra Prometida le espera aunque él, todavía, no lo sabe.


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