Blogia
El Cronicón Cinéfilo

María llena eres de gracia: viaje al interior de una adolescente inconformista

La cámara nunca abandona a Catalina Sandino Moreno en esta Road Movie existencial construida, al igual que Rossetta de los Hermanos Dardenne, sobre los pasos y decisiones de una adolescente que se rebela contra su cotidianidad de un modo drástico, quizá sabiendo que será la última oportunidad de cambio que le ofrecerá la vida.

Esta adolescente se llama María. Es la primera de las muchas referencias religiosas que contiene una película atiborrada de simbolismos (por ejemplo: un ramo de rosas abarrotado de espinas que, de vez en cuando, se cruza en el camino de nuestra protagonista), metáforas visuales (las dos ciudades antagónicas que, sin embargo, no son sino el reflejo de una misma realidad) y referencias místicas (como su cartel) que van a servir de contexto a esta historia realista (también vitalista a pesar de los pesares) pero nada espiritual que el desconocido Joshua Marston afronta con una cierta competencia al sumergirlo al ámbito (no ya genérico sino conceptual) que mejor parece conocer: el docudrama.

 

 



Siguiendo la corriente al apotegma que sirve de título a la película, no tardamos en sumergirnos en esta historia que pierde poco tiempo en contarnos que no son “gracias” sino “pepas” (es decir, bolas de droga) y un feto en plena gestación, lo que guarda a buen recaudo el vientre de María durante casi todo el metraje. En este contexto, María se convierte en “mula” y se invita a volar hacia Estados Unidos. Le esperan dos promesas: una nueva vida y dinero. Estamos, claro, en Colombia: pero, a pesar de las apariencias, está película no va de drogas. Sino de oportunidades.

María crece dándole vueltas recurso de la elección, escogiendo siempre el camino que más riesgo comporta y, además, haciéndolo a sabiendas, destacándose también por ello del resto de sus vecinos, amigos y familiares. Por eso sube al tejado, abandona a su novio, deja su trabajo y familia y se embarca rumbo a lo (des)conocido aspirando a revertir su destino y condición. Lo hace amparándose en un inconformismo que no tarda en asumir como marca de identidad. María es ingenua pero valiente: comprende los resortes que mueven al Mundo y aspira a conquistarlo. Sabe lo que expone y no se amedra, ni siquiera cuando les planta cara a los narcotraficantes. En cierto modo: es una superviviente que quiere elegir su camino. Aunque ello suponga renunciar a todo lo que conoce: raíces incluidas. El viaje que inicia es un viaje no ya iniciático sino catártico a las entrañas de una conciencia, la suya, devorada por las incertidumbres irreparables que conforman su realidad.

Es, “María llena eres de gracia”, una película de Joshua Marston sostenida (y de qué manera) por la sobresaliente interpretación de todos sus actores, en especial, de Catalina Sandino Moreno, cuya interpretación rebasa el significado de cualquier epíteto a su favor y es que es la suya una actuación paradigmática, a ratos soberbia, que mejora el sentido de la película y la hace, sencillamente, imprescindible.


Lo más destacado: La credibilidad de todos sus momentos dramáticos.

Lo menos destacado: Que la narración en primera persona no permita indagar, con mayor profundidad, en los caracteres de aquellos que se mueven alrededor de María.

Calificación: 8

 

0 comentarios