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El Cronicón Cinéfilo

Videodrome (II): Max Renn busca imágenes impactantes

 E

n la búsqueda de imágenes impactantes que inicia un directivo de una televisión local, Max Renn, se encuentra con Videodrome, una especie de canal amateur que emite videos repletos de sexo y violencia aparentemente reales (y, en todo caso, realistas) y cuyas singularidades desea conocer (y comprar) a toda costa. Tras iniciar una breve relación con Nicky Brand, una profesional del medio radiofónico (que en principio debiera haber supuesto la  antítesis de Renn y que, sin embargo, es la más receptiva a consumir unas imágenes de Videodrome que, sencillamente, termina por unirlos en una de las relaciones más complejas del “catálogo de relaciones complejas” que puebla la cinematografía cronenbergiana), comienza a indagar sobre las personas responsables de aquellos videos,  sumergiéndose en una intriga conspiranoica (que guarda una cierta relación con Scanners) que le lleva a toparse con los nombres de O’Blivion y Barry Convex. 

 

La exposición a Videodrome alterará, y de qué manera, el modus vivendi de Max Renn, también su mente,  ya que no tarda en sentirse perturbado por el influjo (irresistible) de las imágenes que visiona.

 

“Max Renn se convierte en el primer esclavo, en la primera víctima de la imagen virtual (a pesar de que este concepto como tal todavía no existía), en un mártir, al fin y al cabo de su tiempo. [1]

 

Renn comienza a percibir una realidad alterada, repleta de imágenes fascinantes pero anómalas, cuya explicación deviene de la propia naturaleza de Videodrome. Así, tratará de descubrir quién y qué se esconde detrás del creador del sistema catódico, O’Blivion, y con qué propósitos lo utilizan aquellos que emiten las imágenes (Convex). Con todas las piezas superpuestas en un tablero diseñado por el demiurgo canadiense, el juego termina de resolverse en su espléndida media hora final con un gozoso clímax en el que el protagonista se sumerge en el inframundo pergeñado por Videodrome: con sus realidades virtuales, venganzas proyectadas, juegos de identidades y ajustes de cuentas... en busca del estadio que, en último término, deba consumar su metamorfosis. La Nueva Carne llama a la puerta, definitivamente, en el cerebro tumorizado de Max Renn.

 

Videodrome, se rebela como una cinta insana -dominada por una dirección artística áspera, cuasi telefilmesca-, pero sumamente lúcida tanto en lo que propone cómo en lo que expone. Cronenberg concibe su película como una fusión de varios géneros (la ciencia ficción, el thriller, el drama existencial) que no son sino excusas conceptuales para la cristalización definitiva y, en formato cinematográfico, de los rasgos definidores de la Nueva Carne.

 

En realidad,

 

“Videodrome es su primera obra de madurez en la que demuestra no sólo poseer un universo propio que hasta aquel momento solamente se intuía y que aquí despliega en todo su esplendor, sino ser capaz de hilar un complejo, brillante y muy ambiguo discurso sobre la sociedad moderna, y de paso borrar las fronteras entre terror, ciencia-ficción, cine de autor y cine experimental (Videodrome es todo eso a la vez) y expandir el cine fantástico hacia nuevos y jugosos terrenos.” [2]

 

 

El mayor logro de Cronenberg en esta película, es la delicada atención que presta a las imágenes y secuencias de su obra, sobretodo cuando se sabe cercano el influjo de Videodrome.

 



[1] MARTÍNEZ, Beatriz: “Larga vida a la Nueva Carne”. MIRADAS DE CINE

 

[2] LÓPEZ, José Antonio. Videodrome (Videodrome). PASADIZO.COM

 

2 comentarios

Alfredo Álamo -

El libro de "La nueva carne" es de lo más interesante. Como único fallo, algunos artículos repiten lo ya dicho por otros, sobre todo a la hora de analizar a Cronenberg. Pero claro, Cronenberg es la nueva carne.
Excelentes posts :)

Jordi -

"...y de paso borrar las fronteras entre terror, ciencia-ficción, cine de autor y cine experimental (Videodrome es todo eso a la vez)"

Lo aplaudo. Cronenberg es uno de mis favoritos, y Videodrome una de sus mejores películas. Lo que más me gusta de ella es precisamente lo que se dice en la frase de arriba. Sobre todo me encanta porque es una película que rápidamente separa al público que sólo ve en ella una grotesca cinta de serie B de una película complejísima y genuino cine de autor (huelga decir que estoy en el segundo grupo). Pocas películas hay tan perturbadoras, capaces de establecer un discurso sólido en torno al lugar de la televisión, el sexo y la violencia en nuestra sociedad actual. Dos escenas a destacar: 1. James Woods (o Max Renn)sacando un arma de sus mismas entrañas. Impresionante. 2. Esa escena final, ese cuerpo abriéndose y descomponiéndose, imagen única del imaginario Cronenberg. Me es imposible pensar en Videodrome sin visualizarla, así como me es imposible pensar en Scanners sin ver esa cabeza explotando...

Descubrí tu blog hace poco y he de decirte que tu crítica de Hijos de los Hombres me empujó inmediatamente al cine, confirmando mis altas expectativas. De hecho mi recién incorporado colaborador y amigo (la crítica la escribió él) ha linkeado tu artículo porque nos pareció muy interesante.

Cuál ha sido mi sorpresa cuando unos días más tarde he entrado otra vez y me he encontrado con Videodrome, que además fue la primera película que critique en mi blog, hace ya más de año y medio (de hecho, si le echas un vistazo verás que elegí un fotograma muy concreto de la película para editar mi perfil).

Sigue así, estás haciendo un trabajo genial, el tuyo es un blog de mucho nivel. Me pasaré por aquí muy a menudo...