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El Cronicón Cinéfilo

Little Miss Sunshine: La Familia y ni uno más

Un concurso de misses infantiles se presenta en el horizonte de una galería de freaks en forma de familia que pasa sus días y existencias a un paso, solo uno, de un precipicio definido por el más infame de los fracasos...

 

 


 

Extraña mezcolanza de los films de Todd Solondz (Bienvenido a la Casa de las Muñecas), Chavy Chase (Las locas aventuras de una familia europea) y Dick Maas (Una Familia Tronada y sus apéndices y secuelas), Little Miss Sunshine se define como una fábula menos perversa de lo que insinúa su introducción (y buena parte de su desarrollo) debido, sobretodo, a un final aparatoso y desperfecto que traiciona, y de qué manera, el espíritu gamberro y trasgresor que animaba a todo lo demás (defendiendo aquello que la había hecho, precisamente, transgresora, esto es: su ataque mordaz al estamento familiar que finalmente se queda en anecdótico).

Es el principal demérito de esta película independiente que basa su eficacia en la complicidad/comicidad dimanante de unos personajes construidos en torno al socorrido recurso del cliché, eso sí, con bastante fortuna sobretodo en la composición de los caracteres de todos los miembros de la familia, cuyas singularidades [ a) el tipo fracasado que se dedica a dar conferencias sobre el éxito; b) la madre de familia que absorbe y canaliza los problemas del los demás ; c) la niña acomplejada que sueña con convertirse en modelo; d) el adolescente nihilista que renuncia a su propio habla a modo de vindicación; e) el abuelo necio que sofoca los achaques de su edad con caseros aliños de droga; y f) el tío -es decir, el hermano de la madre- homosexual y con tendencias suicidas al que no pueden dejar sólo...] no solo quedan definidas (con brillantez) en las primeras secuencias, sino que por su carácter estrambótico, casi surrealista, se rebelan provocadoras de no pocas situaciones cómplices (ocasionalmente, desternillantes), sobretodo cuando entra en escena la séptima y última protagonista de esta historia: una furgoneta carpetovetónica que concentra y centraliza los momentos más divertidos de toda la película.

Sin embargo, y como se ha dicho, buena parte de su espíritu insolente queda abandonado en la segunda mitad del film, una vez que los personajes se saben imposibilitados para superar su condición de meros arquetipos y, por tanto, incapaces de desarrollar sus caracteres más allá de los prerrogativas que exige la más previsible de las convenciones. Sorprende esto, ya veis, en una estructura de road movie cuya función cinematográfica suele identificarse con el desarrollo emocional de los personajes o su autoconocimiento que no es que no suceda o no suceda en los términos previstos, sino que acontece con formas y manifestaciones que contradicen/erosionan los postulados expuestos en su propia génesis argumental.

Pequeña Miss Sunshine es, en fin, una película fallida pero divertida, previsible pero soportable, que analiza el sueño americano y a través de él a su principal sostén, el estamento familiar, con un moderado optimismo a pesar de la mordacidad y negritud definitorias de algunas de sus soluciones dramáticas, que sabe sacar partido de sus personajes y de los roles que les asignan (gracias, por descontado, al buen trabajo de los actores y, en especial, de la niña protagonista, en verdad una de las sorpresas de la película), que se sabe irreverente, a ratos displicente pero también iterativa y machacona a pesar de presentarse como una especie de candidata a película sleeper del trimestre, quizá futura protagonista de cierto ceremonial con estatuillas doradas de por medio... Es, podéis imaginarlo por lo antedicho, una película que sobrevivirá al primer fin de semana (también al segundo y al tercero...) pero no a un análisis riguroso ni exigente... precisamente por la conjugación impropia de algunas de las taras antedichas.

Lo más destacado: su (autoconsciente) falta de pretensiones.

Lo menos destacado: Que no lleve al extremo algunas de sus propuestas más radicales.

Calificación: 6,5

4 comentarios

J. P. Bango -

No le interesan los personajes sino las peculiaridades que les definen ab initio. Una vez presentados, les da lo mismo lo que les pase. Un adolescente que lleva meses sin hablar por principios no puede subirse a ese escenario; es absurdo y, en cierto modo, pues sí, una traición.

El mensaje es optimista ya lo dije, a pesar de los pesares y, efectivamente, como dice Alvy, a pesar de estos tiempos oscuros... Por eso no me disgusta esta película y por eso mismo sigo adorando a E.T. Como veis no es una contradicción.

De Borat no digo nada: gente que la ha visto y de la que me fío me asegura que es una tomadura de pelo, incluso peor que Ali G (ahí no les creo: Ali G es la peor película de la historia). Pero algunos de ellos también adoraban a The Departed, así que...

Alvy Singer -

A mi Borat me encanta, pero Bango no creo que el final traicione nada. La película es sencillamente un equivalente a los tiempos actuales como lo fue La Diligencia.

Es decir: en tiempos oscuros, apostar por la solidaridad. Y todo eso sin niños ni grandes majors. Esta es una película valiente por apostar de forma tan inteligente por esa idea. Por eso me gusta.

Donnie -

Buff, la verdad es que para mí tampoco es fallida, me parece la Entre Copas de este año! pero bueno, no todos pensamos igual, lo bueno es contrastar!
Y sobre Borat, mejor no hablar ¬¬
Un saludo!

M -

No me puedo creer lo de que te parezca una película fallida... En mi opinión es la mejor del año, junto a hijos de los hombres. Lo siento, pero estoy asombrado de que a una maravilla de película como esta (absolutamente catártica y honesta) le dés tan poca nota. Coño, es infinitamente mejor que borats y comedias pacatas, que es lo que nos vienen dando de comer últimamente. ¿Momentos puntuales de desternille? Es un no parar, de acabar llorando y que te duela el estómago.

Pequeña grandísima comedia.

Muy en desacuerdo, Banjo, pero el debate siempre es bueno.