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El Cronicón Cinéfilo

Ante-Crónica

Éramos pocos y faltaba Pe. Es decir, Penélope, o lo que es lo mismo: La Raimunda. El mejor personaje parido por Almodóvar, un cineasta esencialmente autocomplaciente y sobrevalorado que recupera en Volver, sin embargo,  algunos de los mejores segmentos de su obra, en especial, los fantástico-costumbristas que definían a su historia más recordada. Sí. Claro, Qué he hecho yo para merecer esto.

 

Eso mismo debe pensar Scorsese. Favoritos para todos menos para mí con una de sus peores producciones y, sin duda, la más arquetípica, The Departed, una película que tiene el absurdo privilegio de contener el mayor número de interpretaciones sobrepasadas de la historia... A pesar de Leo, sí, y su esfuerzo por imitar a De Niro: algo que no hace en Diamantes de Sangre y por eso se lo agradecen, cómo no, nominándole. Otra más. Pronto tocará su turno.

 

Porque aquí se trata de hacer cola. Por eso ninguno de los que apoyan a Éramos Pocos lo hacen con Binta y la gran idea, que es un buen corto, incluso mejor corto que el de Borja Cobeaga, a pesar de que ambos comparten la inequívoca condición de ser obra honesta y mordaz.

 

Es una buena noticia para el País de la Industria Cinematográfica que No Existe, éste, como lo es para México el hecho de que tres de sus mejores directores acaparen por sus películas tantas y tan gozosas nominaciones. Mi favorito era Cuarón, no por casualidad olvidado, ya lo sabéis, pero me conformaría con ver ganar unas cuantas estatutillas a El Laberinto del Fauno y Babel, dos películas irregulares pero personalísimas, que merecen, seguramente más que otras, las bondades y dividendos de un reconocimiento como éste, un ceremonial de carácter universal,  a pesar de que todos sepamos que, en realidad, no es sino un aparatoso artefacto mercadotécnico.

 

Al igual que el Cine, sí. Pero aquél con tres segundos de retraso.

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