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El Cronicón Cinéfilo

Conciencias de Diego L. Cotillo: Bienvenido al mundo de los mayores

En Corto:

A medio camino entre el documento de índole filantrópico de Hoy Empieza Todo de Bertrand Tavernier y el cine de crítica social de marcado calado político característico de Ken Loach (cada vez más alejado de su opera prima, Kes), surge en la semana de realizadores de Cannes’03 el nombre de Jaime Rosales como una alternativa lúcida a lo que hasta entonces no han sido sino intentos (generalmente infructuosos) de nacionalizar un tipo de Cine, el realista, que sigue encontrando al otro lado de los Pirineos a sus mejores artífices.

La apuesta de Rosales se va a desmarcar de todos los precedentes (y de todos aquellos que pretendían refundir su naturaleza: en especial los hermanos Dardenne), en tanto propone un tipo de Cine ajeno a los modismos, sobretodo en términos formales, que renuncia a la propia esencia de la disciplina artística (es decir, al movimiento) para contar una historia de género (aunque nunca pretenda serlo) impostada en una cotidianidad reconocible, incluso grotesca, en donde son los personajes, y no la cámara, los que se mueven desnudos por un escenario intrascendente arrastrando sus penas hondas y realidades apocadas. El director mantiene, a propósito, una cierta distancia con sus personajes, rehusando manipular emocionalmente al público, dejando que sea el espectador el que complete el puzzle propuesto, y más aún, que emita un juicio de valor, si así lo desea, sobre lo que está viendo... a pesar de que eso mismo que está viendo no sea precisamente fácil de digerir.

“Conciencias” de Diego L. Cotillo remite a la filmografía de Jaime Rosales en cuanto a esencia. Como creador, no le importa la forma ni la grafía sino el contenido, apostando por un minimalismo narrativo a todas luces austero que no se justifica tanto por razones presupuestarias sino por la voluntad de un cineasta que pretende serlo, precisamente, concibiendo este tipo de relatos veraces y honestos, en todo caso, liberados de cualquier tipo de maniqueísmo o anclaje formal.

A partir de ahí, los personajes se convierten en personas y la historia –como género narrativo- empieza a ser lo de menos, precisamente porque lo importante no es lo que cuenta sino lo que subyace en el entretexto, lo que se deja en los márgenes de lo que se ve, gracias a la utilización de recursos —estos sí, absolutamente cinematográficos— como el fuera de plano, el plano desenfocado o la elipsis. Y es ahí, delimitando las constantes que definen su forma de entender el Cine, donde el corto de Diego L. Cotillo alcanza una importante cuota de disfrutabilidad.   

Entonces nos introducimos en la historia de este chico, Alex, que está a punto de enfrentarse al examen de septiembre con el lastre emocional de no haber estudiado lo suficiente como para afrontar con éxito la prueba. El entramado del corto adquiere una mayor dimensión dramática (con algunas gotas de suspense incluida explicitada con un ¿“qué tienes en la mano”?) en el momento en que conocemos de la presencia de una “chuleta” que pone en jaque la confianza que debe definir la relación existente entre la profesora y el alumno.

Como cinta docudramática que es, Conciencias no renuncia a contarnos la realidad utilizando uno de los recursos narrativos por excelencia: la metáfora; en este sentido, no tardamos en darnos cuenta de que el aula no es sino un microcosmos reflejo de una sociedad mayor donde no solo tienen cabida los tramposos, la delación o los díscolos, sino también una profesora displicente (del todo punto reconocible) acostumbrada a dispensar para con algunos de sus alumnos el mismo trato de favor que ostentaba el Rey con sus putas.

Así de inclemente es la realidad cuando se observa desde propuestas tan cristalinas como ésta que propone un cineasta en formación como Diego L. Cotillo, quien aquí aprovecha para presentar(se) y haber públicas las que con pocas dudas serán las claves conformadoras de su cinematografía.

Aquí estaremos para glosarlas.   

 

Lo más destacado: la naturalidad de su reparto y la ausencia última de manipulación.

Lo menos destacado: que la historia no de para más.

Calificación: 6,9

2 comentarios

Henrique -

Absolutamente de acuerdo, como siempre.

Cerezo -

Cuando hay talento salen estos textos, y estos textos parten de un trabajo con talento...