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El Cronicón Cinéfilo

Avant Petalos Grillados: Experimiento y surrealismo en el ámbito de la ciencia ficción de Serie Z

El Cine es un Arte y como tal un diálogo que pone en comunicación a un emisor y a un receptor. Es el cineasta el que propone el discurso que el espectador recibe, sobretodo, en términos de linealidad. Cualquier obstáculo, por ejemplo la ruptura de los modelos narrativos establecidos como usuales, se manifiesta en términos de (in)comprensión, y ésta, en rechazo (consciente o no). El espectador, de repente, se siente estafado incapaz de comprender la esencia y naturaleza del discurso que le proponen; en este sentido, artista y receptor se distancian no porque falle el código (en este caso, la imagen audiovisual) o el mensaje (el contenido del discurso) sino porque aquello que le plantean (la suma de ambos) no se ajusta a la expectativa creada, o la sabotea de un modo inmisericorde.

Este tipo de obras obligan al espectador a realizar un esfuerzo no tanto para comprender la urdimbre argumental del relato propuesto sino para interpretar –de un modo convincente- el discurso que las propias imágenes exponen, sin llegar a adivinar que ese mismo discurso puede serlo incluso cuando se pervierte y/o transgrede la estructura aristotélica clásica.

A pesar de lo que parece, la frontera entre este Cine experimental y el Cine vinculado a los códigos genéricos es bastante difusa, como bien demuestra buena parte de la filmografía de David Cronenberg o de David Lynch, quienes nunca renunciaron al éxito comercial ni a su etiquetación de autores personales e ineludibles, y cuyo Cine tiende a definirse en el límite de lo que pudiera ser el sumum de la Vanguardia... o una tomadura de pelo de proporciones hercúleas.

Ninguna de estas dos valoraciones queda al margen del visionado de esta singular película corta de César Velasco Broca, Avant Pétalos Grillados, que, sin pretenderlo, se rebela como la quintaesencia del cine de género experimental. Así las cosas, nos encontramos con una obra vanguardista, a todas luces inconvencional, repleta de pasajes evocadores y sugestivos , de vez en cuando bellos, siempre sutiles e insólitos; una especie de relato besteriano con La Cabina de Mercero y las películas de invasiones alienígenas (por ejemplo Están Vivos de John Carpenter) como extraños referentes, en la que una suerte de grillos bípedos secuestran, escopeta de dos cañones en ristre, a varios modelos culturistas pretendiendo un oscuro afán, seguramente depurativo, que culmina con una (extraordinaria) secuencia de aires briandepalmianos en la que la música, el clímax e, incluso, la religiosidad, se funden en una misma ecuación de la que sale victoriosa la más gozosas de las incógnitas: la delectación surrealista.

Naturalmente, el despiece de su argumento no debería importarnos. Avant Pétalos Grillados demuestra estar por encima de él, presentando una sociedad babélica, esencialmente incomunicada (de nuevo tenemos que pensar en La Cabina) en la que los paisajes (siempre periféricos) se pervierten de desolación, y los ciudadanos se acomodan en sus rutinas sin importarles siquiera lo que sucede a su alrededor. Aquí hay ciegos que leen libros tactilomecanografiados mientras escuchan música, estancias vacías y/o semiderruidas asediadas por el silencio, teléfonos que no dejan de sonar y que nadie coge, una especie de sociedad post-atómica que no deja de engendrar sustratos de ascetismo e incomunicación y que sirve de caldo de cultivo ideal para esta invasión extraterrestre, en la mejor tradición del cine de género, que culminará con un enfrentamiento entre el "creador" y su "creación" (¿entre el alumno y el maestro?), condenados ambos a un baño purificador -en blanco y negro- que cierra con brillantez esta gran obra de estilo.

El fondo y la forma van de la mano, ya veis, creando una suerte de obra atmosférica (donde destaca una hipnotizadora utilización del sonido y de la música que, a su modo, recuerda a 2001. Una Odisea del Espacio) que no pretende tanto ofrecer una explicación racional de una historia sino una buena colección de experiencias, algunas de ellas ineludibles. Destacan a) algunas soluciones narrativas: una elipsis con la matrícula de un SEAT 1430 de protagonista; un plano encadenado entre una montaña de mierda y un rascacielos fútil; b) visuales: un plano general con una bandera agitada sobre un edificio de cristal; una oficina siniestra repleta de humanos que no lo parecen...; y c) también una decidida voluntad inconformista. La suma de todo ello hace de Avant Pétalos Grillados una película vocacionalmente experimental, conceptualmente postmodernista, alegóricamente dicksiana (aquí sabemos que no por casualidad), que se nutre de una Forma peculiar para construir un (tras)Fondo espeso pero evocador, raro pero absorbente, que rebasa cualquier vínculo con la convencionalidad hasta hacer de su visionado una práctica, sencillamente, obligatoria.

Hay dos modos de ensamblar el discurso en el Cine. Acoplándolo a los cánones establecidos... o quebrantándolos. La validez de ambas propuestas la decide el espectador, es decir, tú y yo. Yo, esta vez, me quedo con la rompedora cinta de Velasco Broca, Avant Pétalos Grillados: una película experimental delicadamente perturbadora.

Lo más destacado: la osadía de la propuesta, su dirección de Arte.

Lo menos destacado: que su primer visionado deje insatisfecho a la mayoría.

Calificación: 9

1 comentario

Daniel Guajardo -

Encontré dos videos en youtube acerca de esta película. El primero es un trailer y el segundo es un "cómo se hizo".
Me llama mucho la atención y realmente me gustaría verla. Buscaré cómo conseguirla en estos rincones del planeta.
Saludos! Los link al youtube a continuación:
http://www.youtube.com/watch?v=pw5gXAwif8o
http://www.youtube.com/watch?v=MTC2je93EkM