Blogia
El Cronicón Cinéfilo

Escorto, 1: Sección oficial Cortos

Al lado de Avant Pétalos Grillados, el resto de la competición oficial ofreció una calidad más que cuestionable:  

 

La parabolica de Xavi Sala toma prestada una referencia cinéfila ineludible (de E.T.) y la convierte en un relato más o menos dinámico sobre la incomunicación, la comunicación y otras bagatelas existenciales en el marco de una comunidad rural sobrepasada por la irrupción estruendosa de una antena parábolica construida por un arquetipo más que reconocible. Sin dejar de ser cadencioso y levemente mordaz (el mensaje es sucinto pero contundente: nadie puede escapar de la globalización)  no deja de ser un relato concebido en torno a una única anécdota incapaz de rehuir su condición de tal. Aceptable.

 

Tras las puertas de Chema del Pozo y Alberto Quintanilla,  relato de género que no quiere serlo en torno a un asesino (que no lo parece), un payaso (con pocas ganas de vivir) y un padre y un hijo (que no merecen tal condición), se revela como un corto vacío de sustancia y henchido de forma, tan opresivo en sus intenciones como exagerados son los modos de quienes las interpretan, resultando mucho menos de lo que pretende ser; o lo que es lo mismo: un producto insatisfactorio y  recargado, que hace un uso inadecuado de la voz en off (por ejemplo, redundando el mensaje final de la historia), y que exuda un cierto tufillo de autoindulgencia del todo punto desaconsejada a una producción que se mueve entre varios códigos genéricos sin sentirse a gusto en ninguno. Decepcionante.

 

Lo obvio y lo obtuso de Nuria Polo, es un documental que no tiene nada que ver con Roland Barthes pero sí con las imágenes y los diferentes modos de interpretarlas, sobretodo cuando el receptor de la misma carece del esencial sentido de la vista. Documental de objetivos terapéuticos, sorprende en tanto se permite experimentar con la forma y con las imágenes, mientras nos hace partícipes de su propio mensaje, y cómplices –entregados- de su resultado final. Lo consigue únicamente a medias. Estimable.

 

El pan nuestro de Aitor Merino cuenta una historia cuya conclusión no deja de insinuar durante todo lo que dura la proyección, lo cual hace que sobren la mayoría de sus diálogos y situaciones, la absurda (y tramposa) conversación del asalto y algunos planos maniqueos. Queda sin embargo el rescoldo de estar contemplando una obra concienciada y concienciadora, de corte emocional, bien narrada. Pero no quiere renunciar a unos efectismos tan previsibles como archivistos. Mejorable.

 

Huida de Adriana Franco es una historia que se cuenta desde dos planos formales: uno, auditivo, que nos presenta a uno de los personajes al otro lado del hilo telefónico; y, otro, visual, que nos muestra las secuelas de dicha conversación. Breve y contundente.

0 comentarios