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El Cronicón Cinéfilo

Criticando II

Hete aquí una nueva entrega de disparos al pie, está vez con la película El Incidente como excusa conceptual en el que quizá sea uno de mis textos más autodestructivos, y que pueden disfrutar en su completitud en El Zoom Erótico

a) Este déficit interpretativo provoca que algunas secuencias bordeen el límite de lo soportable; especialmente cuando se juntan los dos actores principales, del todo punto desconcertados no ya como personajes que huyen en la inmensidad del caos buscando un lugar donde cobijarse y sobrevivir, sino porque son incapaces de proyectar sentimiento alguno distinto a la repulsa de aquel que pagó siete euros y ahora se encuentra con esto. Y es que jamás se ha visto en el cine un abrazo tan desposeído de afecto como aquél que se brindan los protagonistas cuando creen que van a sucumbir, es decir, al borde mismo del abismo, y se invitan a amarse para siempre y hasta donde lleguen. Ni una conclusión tan deliberadamente explicativa, que traiciona no ya el espíritu de toda la película (que, al fin y al cabo basaba su argumento en la irracionalidad de su punto de partida) sino su propio sentido, ¿o es que acaso no hablábamos de la Existencia?

 

b) Shyamalan reformula los principios estructurales clásicos. Por un lado, desprecia la presentación de los personajes iniciando su historia por el acontecimiento, que en segundo término, llamará la atención de los protagonistas. Después, desarrolla la historia mientras sumerge a los personajes en una huida hacia ninguna parte al tiempo que tratan de encontrarse a si mismos y comprenderse; y por último, cuando la conclusión se adviene en el horizonte, encierra a los protagonistas en una casa feérica (directamente salida de El Bosque), ocupada por una anciana misteriosa que bien podía ser una hechicera... o la anfitriona que en ese momento necesitan para encontrar las respuestas que buscan, no ya como supervivientes de un cataclismo universal, sino como víctimas de un terror aún más absoluto: el sufrimiento al margen de aquellos a los que amas.

 

 

 

 

 

7 comentarios

Tonio L. Alarcón -

¡No pasa ná! Bastante contento me pone que consideres esa frase digna de ser referenciada.

J. P. Bango -

En realidad, además de una cita también era un hiperenlace hacia tu texto. Siento el error de edición.

Tonio L. Alarcón -

Y yo que no había visto la referencia que hacías a mi texto... ¡Vaya hombre!

Muchas gracias. Y felicidades por seguir obsequiándonos con tu talentazo.

J.A.P -

Vale. Es que hoy es un día de esos que no me entero de nada.

Saludos.

J. P. Bango -

Mi doble texto sobre El Incidente es una crítica sobre la Crítica. La ironía es que en mi texto aplico la mismo juego subyacente -en términos de deconstrucción- que propone Shyamalan en su película y sí, doble ironía, ambos estamos siendo igual de incom(re)prendidos (en escalas diferentes). No es casualidad que haya utilizado a esta cinta como conejillo de indias, claro.

Como curiosidad accesoria decirte que El Incidente me gustó en términos parecidos a los tuyos camarada J.A.P.

J.A.P -

Preocupante, muy preocupante me resultan estos análisis sobbre la obra de un cineasta extraordinario y que usted califica como bluf posmoderno.

En fin, sobre The Happening, es que sigo pensando que miramos hacia otro lado sin atender al juego que nos proponen, y que es cine lírico sustentado sobre los arquetipos de la serie B, como casi todo el cine de Shyamalan. Pero en el caso de he happening más que nunca.

No puedo, por otra parte, calificar de "diálogos vergonzantes" a una descripción y caracterización de personajes que responde precisamente a esa intención, la vacuidad posmoderna (o el "apocalipsicismo" en el que vivimos) bajo una mirada conscientemente sardónica.

Pero sobre todo es un cineasta de composición visual, y no podemos negar su talento y su enfasis en hablarnos sobre la ingenuidad y la esperanza en lo mágico.

Roberto -

Es usted un crack.

Saludos