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El Cronicón Cinéfilo

El Caballero Oscuro y la blogosfera parlante

No sé qué me gusta más; sí El Caballero Oscuro (lo digo ya: una auténtica sorpresa para quien este escribe  además de un producto de gran altura cinematográfica) o la ingente colección de (excelentes) artículos (algunos de ellos contrapuestos entre sí) que pueden leerse a este lado de la red de redes a propósito de la última película de Nolan. El próximo que subestime la blogosfera se las verá conmigo.

Noelio: [Leer artículo completo] Hay secuencias en "El Caballero Oscuro" capaces de dejarnos pegados a la butaca aunque no sintamos gran cosa por los personajes que las protagonizan, como ese brutal interrogatorio policial o el encuentro en el hospital desalojado. Es posible que la cinta cargue demasiado las tintas en su subtexto político, pero también logra captar a la perfección la atmósfera de pesadilla que comienza a extenderse sobre una sociedad que lleva ya casi siete años al borde del caos (en ese sentido, su estudio de Gotham en clave casi psicosocial es loable). Por supuesto, algunos de los grandes lastres de "Begins", como las secuencias de no-acción y el rechazo a la diversión transparente, siguen presentes en una secuela que, finalmente, acaba perdiendo las formas en un (anti)clímax articulado en torno a vaguedades y chorradas sobre la moral…

Guillermo Zapata: [Leer artículo completo] El Miedo. Que bien sabe Nolan retratar el miedo contemporaneo. Las imágenes más terroríficas de El Caballero Oscuro aparecen por televisión. Es la tele la que te cuenta los planes del Joker. Es un video doméstico "a la youtube" el que te narra el horror. Es el fuera de campo el que da sentido al pánico. ¿Cúando es fascinante el Joker? ¿El mayor momento? Cuando desprecia aquello que ordena nuestro mundo. El dinero. ¿Y cúando es más interesante? Cuando muestra por la vía de los hechos las nulas posibilidades de supervivencia que tenemos colectivamente en el reino del "salvese quién pueda". Y por eso me da tanta rabia que las soluciones morales de la película sean tan... morales. Tan bienpensantes.

Jose C.:  [Leer artículo completo] La batalla es mucho más dura de lo que piensa un espectador inocente. Batman parece ganar en el terreno de las peleas, las persecuciones, los secuestros y los rescates. Batman puede ganar incluso en el interior de un tunel oscuro de Gotham, que es la escena más asombrosa de todas. El Joker lo sabe “No creerías que me lo iba jugar todo a un combate contigo” le dice. Pero el Joker tiene una carta inesperada. Mientras Batman ha ido triunfando en el universo pirotécnico del cine de acción moderno asombrándonos a todos con sus “más difícil todavía”, el Joker ha triunfado en el territorio del cine clásico, del cine de siempre, porque ha sido capaz de pervertir la conciencia de un hombre bueno. Entonces entendemos esa debilidad autodestructiva del Joker. “Atropéllame” le grita a Batman cuando lo ve venir con su vehículo. “Dispárame”, le dice al fiscal. Porque si la justicia sucumbe a la venganza, entonces, él gana.

José A. Peig: [Leer artículo completo] Como obra coral The Dark Knight juega sus bazas en varios círculos: el fundamental es el estrato formado por Batman, Joker y Harvey Dent y es el que prevalece por su acertado desarrollo y su potente significación . Harvey Dent - el hombre normal y máximo aspirante a restaurar el orden - es el personaje-víctima en esa pugna entre enmascarados; Batman lo utilizará para que el pueblo recupere la confianza en el orden institucional y Joker para destruir toda esperanza y expandir el caos. Dos Caras es el resultado de la maquinación maquiavélica a dos bandas y un arma definitiva en la misión de conquistar la conciencia de Gotam. Parece que estamos ante un final que otorga el triunfo al señor del caos , pero finalmente Batman decide utilizar la manipulación y propagar la mentira como única forma de mantener la esperanza. La cara amable de la política es la nueva religión. Termina la película y estamos en el mismo punto inicial, solo que ahora Batman, voluntariamente, se ha convertido en un proscrito. Conclusión desoladora en un filme pensado como una mera transición hacia la tercera entrega, lo cual hace de él un producto intencionadamente inacabado.

Diego Faraone[Leer artículo completo] A los problemas de ritmo se les suma el hecho de que se hace demasiado larga y que carece de personajes creíbles -la fugaz transformación de un individuo de perfecta integridad moral en un demonio sediento de venganza es absurda-, pero no menos desventurado es el trasfondo ideológico que encubre la película. El malvado Guasón (el fallecido Heath Ledger y su genial número de magia son de lejos lo mejor) tiene demasiados puntos en contacto con un terrorista talibán, llámese Bin Laden o quien fuere: manda emisarios dementes con bombas incrustadas en el cuerpo, envía filmaciones caseras de ejecuciones, toma rehenes, planifica el terror y la destrucción urbana con el detallismo de un psicótico. Como dice un personaje: “Álgunos hombres no van en busca de nada lógico, como el dinero. No pueden ser comprados, intimidados, no se puede razonar o negociar con ellos, sólo quieren ver el mundo arder”. No buscan dinero, señal de que están muy enfermos. Batman, por su parte, se parece a Bush: ante tan siniestra amenaza se ve forzado a usar violencia en los interrogatorios, a armarse como nunca antes, a inmiscuirse en la vida privada utilizando dispositivos de vigilancia masiva. El fin justifica sobradamente los medios porque, hombre, estamos en guerra.

Diego Salgado:  [Leer artículo completo] Ahora bien, la pugna entre luz y oscuridad que caracteriza a El Caballero Oscuro no tiene oportunidad alguna de resolución feliz o al menos conciliadora, como en tantos de los modelos citados. Porque el punto de partida y llegada del film es la intromisión en el microuniverso Gotham City de un cáncer incurable llamado el Joker (Heath Ledger), un “agente del caos” cuya única ambición declarada pasa por “que la ciudad arda” y contra el que, en consecuencia, toda terapia es inútil cuando no contraproducente. Resulta fascinante comprobar cómo El Caballero Oscuro se contagia de esa infección mortal, propiciándose en su narrativa una sensación de caos e impotencia similar a la que sacude a Wayne, Gordon, Dawes y Dent cada vez que creen han conseguido una pírrica victoria sólo para que el Joker la desarbole o invierta sus intenciones, golpeando incansablemente y cada vez a mayor escala.

Carles Matamoros: [Leer artículo completo] A los Nolan les puede, sin embargo, su ambición. Pues en las desmesuradas pretensiones de la narración -la voz grave del héroe, el uso operístico de la música, los planos cenitales de la ciudad,...- se denota un molesto intento de trascendencia que el filme nunca alcanza del todo. Quizás porque los discursos rimbombantes de los personajes (explicativos a la par que confusos) no tienen la coherencia que deberían y porque tanto la existencia de dos clímax desiguales como los golpes de guión injustificados (la resurrección de Gordon) restan fuerza a un relato que, en general, sí está muy bien hilvanado.

Alvy Singer: [Leer artículo completo] ¿Cuántas veces se pronuncia en la película Vértigo la palabra Obsesión? Se tomo la palabra como ambicioso y juguetón punto de partida para un film de romanticismo perverso que dirigió Brian DePalma. Hitchock era un cineasta obsesionado con hacer del lenguaje su única y última herramienta. La obsesión de Stewart es retratada siempre con movimientos de cámara, con secuencias oníricas y con largos planos de Kim Novak. En The Dark Knight los grandes temas (el orden y el caos) son además recitados: el Joker enseguida aclara "Soy un agente del caos". Batman también confiesa "Qué debo hacer". Igual que Sin City, The Dark Knight no toma como herramienta única al cine. Cuando lo hace, excepto en dos estupendas tomas un poco más largas (el paseo del Joker por Gotham, la salida del hospital) hay en el film un hálito de extrañeza y belleza que no está en el resto del metraje. Nolan construye sus secuencias emotivas usando el clásico travelling circular de forma repetida. La música de Zimmer y Newton Howard, omnipresente menos en dos escenas, no ayuda a que esto suceda con mucha intensidad…

Sr. Toldo: [Leer artículo completo] Incapaz de decidirse por la postura de Moore (incrementar el psicologismo, la complejidad referencial) o la de Miller (apuesta clara por el hard-boiled), Nolan opta por intentar darle una dimensión de plausibilidad a los elementos más tebeístico-fantasiosos, un nivel actoral de la más alta altura, una localización física y real alejada de los acartonados decorados de sus predecesores en la franquicia cinematográfica de Batman y sumar una constante acumulación de reflexiones morales subrayadas en recurrentes enfrentamientos dialécticos. En The Dark Knight lleva este último aspecto hasta un apogeo de one-liners de pomposa profundidad que articulan todo el elaborado entramado argumental a base de triángulos y subtramas paralelas de la película. Pese a que ya sabemos lo bien poco que molan los subrayados orales en determinadas ocasiones, la contundencia y elaboración del guión de Christopher y Jonathan es tan consistente (salvo algún que otro detalle que fluctúa entre lo chirriante y lo vergonzoso, como es el asunto de los ferrys; no ya sólo por su un tanto naïf desarrollo, sino por tratarse de un calco estructural de uno de los climax anteriores) que uno estaría dispuesto a pasar por alto el exceso de grandilocuencia si se viera respaldado por un trabajo formal a la altura. No es el caso.

Tonio L. Alarcón:  [Leer artículo completo y la ineludible conversación intra-comentarios] Que una película que dura 152 minutos sostenga un ritmo tan constante, tan apabullante, es mérito tanto de Nolan como de su montador, Lee Smith, que realizan un magnífico trabajo al que sólo se le puede poner un pero: la sensación de que la película tiene dos clímax, con el ligero bache narrativo que ello supone. Aun así, el material es tan magnífico que uno enseguida se olvida de semejante irregularidad. Porque, si en Batman Begins el nivel actoral era muy alto, con El caballero oscuro se ha disparado hasta límites estratosféricos. No sólo ha desaparecido el mayor problema del anterior film, Katie Holmes (aquí sustituida por la mucho más interesante Maggie Gyllenhaal), sino que además los dos nuevos actores que se incorporan hacen una labor magnífica. Heath Ledger es quien se llevará los mayores reconocimientos, por desgracia no sólo por su terrorífica interpretación del Joker, pero eso no debería evitar admirar la composición que Aaron Eckhart hace de un papel tan complicado como el de Harvey Dent, al que sabe guiar con mano maestra por todo su camino de ascenso y caída en los abismos del crimen.

Hernán Silvosa:  [Leer artículo completo -y estudiarlo en las facultades-] Y es bueno recordar que es en la figura de Harvey Dent que Bruce Wayne hace la mayor de sus apuestas: renunciar a su otro yo encapuchado. Pero ya todos sabemos lo que pasa: siempre gana la banca. Si Batman begins era una fuerza hipnótica que, desenfrenada, buscaba expulsar los miedos internos volviéndolos contra sus fuentes mediante un símbolo con ideales de cambio, The dark knight es un vértigo sin descanso que culmina con la renuncia a este símbolo para refugiarse en los callejones oscuros de Ciudad Gótica, ya no sólo por fuera de la ley, sino además por fuera de la aceptación política y social. Batman renuncia a convertir sus acciones en una moral (en un orden preestablecido de corrección e incorrección) y se sitúa mejor que nunca frente a su ética personal. Renuncia además al poder de ver y controlar todo (ahí está la escena del diálogo con Lucius Fox sobre los límites de la tecnología, el uso del sonar y, finalmente, la destrucción del aparato).

Jordi Revert[Leer artículo completo] El Caballero Oscuro es uno de los más soberbios entretenimientos que ha regalado el cine. Lo es en su inteligencia y en su pulso, en su densidad y en su espectáculo, pero sobre todo lo es por ofrecer, además de todo ello, una desafiante reflexión en torno a las figuras del héroe y del villano. Poco queda de la vía esperpéntica y gótica que genuínamente iniciara Tim Burton y penosamente destrozara Joel Schumacher. Batman es, hoy más que nunca, un justiciero discutido e incomprendido por la sociedad por la que vela, un caballero oscuro cuyo futuro se revela más pesimista que nunca pese haber salvado Gotham una vez más. Pero donde su tormento crece, disminuye la incomprensible distancia que a cada película crecía entre el superhéroe y su público. Y ahí es donde la película de Christopher Nolan triunfa y donde merece la pena depositar las esperanzas del futuro cine de superhéroes: en que El Caballero Oscuro marque un antes y un después en esa complicada y fructífera relación.

Iván Villamel: [Leer artículo completo] Nolan se apoya en el fantástico guión de su hermano Jonathan (con quién ya había colaborado en "Memento" y "El truco final") para crear un paralelismo enfermizo enfrentando a héroes y villanos mediante un espejo existencialista que refleja la misma imagen, poniendo especial énfasis en esa moneda de dos caras que sirve de poderosa metáfora sobre la esencia primaria de los personajes más extremos de la historia, alejados, a priori, en sus intenciones pero no tanto en los motivos a partir de los cuales eligieron un camino u otro al enfrentarse con el miedo y la desesperación. La introspección con rémoras emocionales del hombre murciélago se deconstruye de forma brillante para cuestionar que ser podría haber sido creado mediante un distinto estado psicológico, y ahí es donde entra en juego la demencia y el histrionismo sin valores morales del Joker, un ser que ejerce de poderoso catalizador de muchas de las dobles lecturas que esconde este estupendo filme. A partir de él, Nolan da un giro considerable a muchas de las convenciones sociales y miedos atávicos de una sociedad amparada en la paranoia social y el miedo al exterior, dejando claro que los mayores monstruos no provienen del exterior de una comunidad, sino de la pérdida de valores implícita en cierta evolución de su propia sociedad (no conforme con eso, otorga al Joker el inmenso poder de convertir a sus habitantes en congéneres de una dudosa moralidad en su tramo final, algo que resuelve de forma positivista y que resta algo de mérito a la valentía inicial).

Luis Rueda: [Leer artículo completo] En resumen: filme de superhéroes, de acción, que, como debe ser en un producto mainstrem, acude al golpe de efecto manido y ofrece los pertinentes fuegos de artificio (puro entertainment), un relato cargado de aromas noir que huye claramente de la extravagancia y el distanciamiento burtoniano: elección que acarrea cierta propensión al grand gingnol y a la extrañeza: nunca Batman ha sido un protagonista más desplazado en su propia aventura. Por otro lado, tenemos una cinta consistente que traslada un discurso muy personal a una saga demasiado exprimida, cine valiente que se reserva la licencia de resituar los límites del orden y la justicia y, lo más importante, nos concede la libertad de transitar por el reino del caos y salir con la moral indemne.

 

12 comentarios

Ivan -

He llegado algo tarde amigo mío, pero bonita sorpresa verme al lado de tan ilustre lista. Para empezar, viniendo de este lugar, para mi, una ilustre pluma del análisis cinematográfico de forma rotunda. No suelo comentar, pero si leer muy a menudo, y le voy a confesar algo, usted y un conocido suyo que transita el "abismo" son mis plumas favoritas de la red cinéfila.
Un placer, que sepa que le leo y le admiro.
Un abrazo

Alvy Singer -

Muchísimas gracias Bango. Me situa usted al lado de críticos a los que leo y admiro.

redrumum -

Un saludo y enhorabuena a los bloggers autores de las críticas. Realmente apabullantes, tanto que se me quitan las ganas de escribir mi propia reseña.

La verdad es que si el film genera dicho debate, es porque hay material para generarlo, y sin duda acaba siendo más interesante dicho debate que el propio film.

¡1 saludo!

J. P. Bango -

Bueno, es que ni Wayne ni Batman tienen mucho que decir en esta película. Siempre va por detrás de los acontecimientos. Es un personaje secundario dentro de su propia película. El personaje principal es el Todo. Por eso esta película tiene mucho de operística, y poco de película convencional dedicada a glosar la gesta del (super)héroe.

Afortunadamente hay que añadir.

Saludos cinéfilos, camaradas.

Luis -

A mi la peli me ha gustado pero los anteojos de fan del género no deben hacer que dejemos pasar sus defectos. Personalmente el personaje de Bruce Waine me parece muy plano, mucho menos labrado que en Bat Begins, o mejor dicho, que en su primera mitad Lo que me parece genial eso sí es la irrupción de Dent/Dos Caras y el hecho de que Joker no tenga un origen definido.

Por cierto aún no he leído todas las críticas pero la selección apunta mucho nivel

Saludos!

J.A.P -

Esta película es valiente en el planteamiento y la riqueza temática dispara toda esta - quien sabe si disparatada, también por la parte que me toca - avalancha de textos muy bien escritos y de mejor contenido. Pero creo que vale más nuestra pluma que la propia película. Para mí suscita un debate interesante: si vamos a valorar cualquier producto ambicioso solo por lo que nos sugiere su temática olvidando que la puesta en escena es lo que de verdad vemos en la pantalla. Nolan me parece un realizador muy vulgar que compensa sus carencias a base de escenas hiperdialogadas y un montaje que es puramente acumulativo.

En todo caso, la película y todo lo que la envuelve es muy interesante, un punto de partida hacia no se sabe qué.

Saludos.

Diego Faraone -

Todo el poder a los bloggers!! Muchas gracias por la cita JP, me alegra que hayas apreciado mi crítica a pesar de estar en desacuerdo con la valoración general. Te mando un gran abrazo, y sí, todos son textos más que estimables, y además están bien escritos, que no es poca cosa.

J. P. Bango -

Sí, es evidente. La película no solo no provoca la indiferencia sino que invita a defenderla (o a reprenderla) con pleno entusiasmo. Esto es mérito de los Nolan (más y cuando Batman Begins se revelaba como un producto insatisfactorio y terriblemente supravalorado) y hay que decirlo. Porque la película te puede gustar más o menos, sus cuitas existenciales te pueden parecer más o menos impostadas, sus diálogos más o menos redundantes, pero lo que sí es indudable es su tremenda capacidad para posicionar al espectador a un lado o a otro de la balanza (opinativa) y en todo caso, a no dejar nadie sin algo que decir.

Por cierto. No debería sorprenderme pero lo más reseñable, sin duda, es el notable nivel de los textos (no solo de los catorce que he seleccionado sino de otros tantos que se han quedado fuera), y esto me hace reflexionar sobremanera sobre cierta tendencia actual a subestimar las c(u)alidades
de ciertos rincones internaúticos...

A mi esto me suena a revolución.

Carles Matamoros -

Gracias por citar mi artículo, Bango.

Estoy con Tonio en lo que tanto debate sólo lo producen películas un tanto especiales. Me pregunto si algun filme más desconocido nos invitará a discutir por igual...

Me voy a revisar algunos artículos de los que cuelgas...

El pastor -

Verás que todo es posible.

Jordi Revert -

Pues sí, interesantísimo repaso y también gracias por incluir la de servidor. Acabo de caer, leyendo la crítica de Tonio L. Alarcón, que en el momento de escribir mi crítica olvidé hablar de la relación de "El Caballero Oscuro" con "Heat", de mi (casi siempre) alabado Michael Mann, a la cuál remite ya (y sobre todo)en su inicio. Por cierto, magnífica crítica y gigantesco el debate que ha generado.

Un saludo

Tonio L. Alarcón -

Un repaso muy interesante a las distintas opiniones generadas por la película, Bango. Gracias por incluir también la mía (y su todavía más interesante debate vía comentarios).

Yo estoy convencido de que una película que genera tanto debate y posiciones tan enfrentadas debe tener, como mínimo, algo especial.