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El Cronicón Cinéfilo

RETROBACK 2009: La contracrónica (primera parte)

Día 24,  sábado:

 

I

Aterrizo y ya encuentro el segundo motivo para celebrarlo. Mis particulares miedos a aviones, alturas y turbulencias dejan paso a un efusivo saludo después de tanto tiempo, a una caterva de ancianos sin maletas a punto de iniciar una revolución social y a una indescifrable sensación de buen rollo dentro de un coche. Observo que esto no ha hecho nada más que empezar y que ya me siento como en casa. Lo celebro, claro, transitando por caminos nostálgicos mientras afilo los lápices preso de la expectación. Me gustaría saber italiano, eso ya lo anticipo.

 

II

Esperaba ansiedad y algunos nervios a unas horas del inicio y me encuentro con la agradable comprobación de que todo está hecho como debe; así que una tras otra, las primeras horas en Granada pasan tan rápidas como repletas de conversaciones cinéfilas y de alguna delicia culinaria, y de varios intercambios dialécticos de aroma lúcido con Javier mientras se cierra el apetito tras los postres en busca de la primera gran noticia del Festival: habrá lleno en la gala de inauguración.   

 

III

Al son de la música de su padre se presenta Mónica y su espectáculo sobre el escenario del Teatro Isabel la Católica. Apenas sí hay palabras o discursos y sí una actuación, de veras, soberbia que es acertadamente recompensada con aplausos; digno punto de partida de un Festival de claro aroma evocador cuyos primeros efluvios se proyectan embebidos de música y cinefilia. Respiramos, claro, satisfechos.  

 

IV

Cena uno acompañado de aquéllos con los que más cómodo se siente mientras participo de todas y de cada una de las conversaciones que se me antojan;  todas ellas -advierto- parecen formar parte de un mismo ideal romántico. Me siento a gusto, ya lo digo, rodeado de gente sin máscaras.

 

V

 Que bien duerme uno aquí, suspiro en mitad de la noche.

 

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