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El Cronicón Cinéfilo

RETROBACK 2009: La contracrónica (tercera parte)

 

Día 26 lunes:  

XI

Me pierdo con propósitos solipsistas por el centro de la ciudad de Granada tratando de buscar referencias que, en el futuro, me permitan deslizarme a contracorriente. Sin embargo, lo que al principio había sido algo premeditado termina por convertirse en una pesadilla afterhoursiana: tres horas después aparezco tarde en el salón de plenos del Ayuntamiento donde ya no queda nadie en la anunciada rueda de prensa de presentación del Quatermass, con pocas dudas, la publicación más gozosa de todas las que apadrina el Festival. Otro día será, me digo autoirónico.

 

XII

Comienza el ciclo del cine fantástico italiano con la que es uno de los filmes que mejor lo representan: I vampiri.  Observo, quizá preso del júbilo que proyecta sobre mi esta película, que aunque ha envejecido considerable todavía forma parte de un modo de concebir el cine de género claramente ingenuo pero fascinante. Llegarán tiempos mejores en la filmografía del propio Fredda y más aún en el resto del fantascienza, pero no dejan de ser destacables la ingente cantidad de referencias exportables que acabarán derivando de esta histórica película.

 

XIII

No veo Judex y no me lo perdono. A cambio, acudo a contemplar con Grazziano (comisario de la exposición), y con el resto de la troupe italiana,  la muestra de cartelería de su colección expuesta en la Corrala de Santiago. Me sorprende ver la ingente cantidad de historias de carácter pulp que se ocultan en estos estupendos carteles, así como su carácter ajado y mítico. Se me antoja corta la exposición y poco selecta dentro del tono evocador que debe financiarla, pero es suficiente, ya veis, en un ecosistema poblado de nostálgicos y otros especimenes afines dispuestos a saciar sus instintos fanófilo-coleccionistas disfrutando de una muestra como la antedicha.  

 

XIV

Tras el saludo a Pupi Avati logro vislumbrar un par de rostros rebosados de orgullo. Es otro de los grandes logros que deben atribuirse los organizadores del Festival, sobretodo porque Avati trasciende su condición de personaje mediático, resultando una pieza selecta de la que cualquier evento que se precie debería presumir ad eternum. Aquí no se hace, antes al contrario, y eso me gusta todavía más. Asumir este tipo de (lujosas) visitas con naturalidad es el primer paso para un crecimiento exponencial y seguro. Participo de ese orgullo, claro, en mitad de una ultracinéfila conversación con Daniele Terzoli y Javier G. Romero, pero esta vez lo importante es el contexto. Y qué contexto.  

 

XV

Ya no queda tiempo para acudir a la proyección de La bestia mata a sangre fría pero sí para comprobar in situ el carácter entregado y dispuesto que portan quienes acuden a ella. Hay potencial, pienso, hay potencial…

 

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