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El Cronicón Cinéfilo

RETROBACK 2009: La contracrónica (quinta parte)

  Día 28, miércoles

 

XXII

Disfruto del buen cine y de un clímax sobrecogedor en el pase de La Isla desnuda de Kaneto Shindo mientras capto con mi antena ultrasónica una de las frases del Festival: “No ha estado nada mal, ¿verdad?, pese a que no hablan durante toda la película”. Pues no, no está nada mal, les digo, todavía embelesado por la banda sonora subyugante que hace del visionado de esta película una experiencia gozosamente extrasensorial.

 

XXIII

Resulta especialmente memorable la presentación y visionado de El Precio de un hombre de Eugenio Martín; un euro-western, que diría Javier, tan cercano a Leone como próximo al cenit creativo de su autor, y todo ello a pesar de la unidimensional actuación de Richard Wyler. La sorpresa de la tarde, empero, no lo representa la proyección de esta película, pertinazmente defendida por Tarantino, según me cuentan alguno de sus conocidos, sino el corto documental que la acompaña, en verdad, un auténtico viaje romántico al corazón de Granada, con música original de Ernesto Halfter, una delicada pieza de orfebrería rebosante de buen gusto y mejores maneras, que pone digno colofón a una tarde embebida, sí, de gran cine y sensaciones recuperadas.

 

XXIV

Disfrutamos, casi en familia, de este día de transición pensando en lo que va a venir en las siguientes horas, y nos frotamos las manos, de veras, orgullosos, cómplices y testigos de alguna de las metas alcanzadas.

 

XXV

Constatamos, en la premiere nacional de Il plenilunio delle vergini, su carácter psicotrónico, indefectiblemente casposo, sus efectos especiales de saldo, la complicidad de un público cada vez más receptivo (y extrañamente gratificado), así como entregado al consumo de este tipo de productos. La película es absolutamente delirante, ya que me preguntáis…

 

XXVI

La fiebre sigue ahí, ma non troppo.

 

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