Blogia
El Cronicón Cinéfilo

RETROBACK 2009: La contracrónica (séptima parte)

 

Día 30, viernes.

XXXII

Interesantísima visita a la Abadía del Sacromonte, allende las fronteras granadinas, en compañía de algunos de los no menos interesantes invitados a este Festival. A uno, que siempre lo vencen los contextos, no le queda otra que sucumbir a la tentación de una foto en grupo, desde hoy mismo eterna e inolvidable; en idéntico grado que el resto de mi experiencia en esta ciudad, presiento.  

 

XXXIII

Caroline presenta El viaje fantástico de Simbad a un nutrido grupo de espectadores donde no tardamos en destacar la presencia de varios niños en edad de no poder seguir los subtítulos. No es impedimento, enseguida lo advierto, para que todos los aquí presentes disfruten de este elogioso tributo al cine de aventuras en su modalidad entrañable y para todos los públicos. Y a John Phillip Law, me apuntan; efectivamente, también representa un elogioso tributo al bueno de Law como bien se encargan de recordarnos, personalmente,  alguno de sus amigos.  

 

XXXIV

La más esperada de las películas programadas por el Festival, en su modalidad de cine inclasificable y de difusión limitada, Huella de pisadas en la luna, rebasa todas mis expectativas. Advierto en su fotografía preciosista (de un tal Vitorio Storaro) y en su música envolvente (del no menos reconocido Nicola Piovani) y barroca una decidida voluntad por trascender su condición de cine de género; pero no se quedan ahí sus pretensiones: Bazzoni es capaz de elevar hasta el paroxismo las ideas visuales y conceptuales que ya inspiraran La mujer del Lago en 1965, haciendo de esta película una especie de continuación emocional de texturas bellas e inspiradas, que amplifica el sentido de aquélla y la extiende hacia el ámbito de lo magistral. El tejido celuloso del que se nutre, en fin, Le Orme de Luigi Bazzoni está más próximo a Andrei Tarkovsky y a Andrej Zulawski que al de cualquiera de sus coetáneos, sean sus compatriotas o no, demostrando en formato tangible, no ya solo la heterogeneidad fascinante que define al cine fantástico italiano en su completitud, si no la posibilidad cierta de encontrarse con joyas ocultas como ésta tantos años después de su estreno. Aplaudo, claro. 

 

XXXV

Una cena en un restaurante japonés se convierte repentinamente en mítica no solo por las bondades ínclitas de la cocina en cuestión sino por la compañía de todos y cuantos en ella coincidimos. Como alma máter y epicentro de la misma se presenta Dario Argento,  rabiosamente feliz y distendido, más radiante todavía cuando más alejado de los protocolos se siente, dando rienda suelta a su verborrea mientras echa mano de un anecdotario inagotable, además de sarcástico. Me duele la mandíbula media hora después, no digo más.

 

 

XXXVI

Llegamos por los pelos a la presentación de Suspiria en la concurridísima (y repleta de fans) sala principal de una de las sedes que acogen el RETROBACK. Demuestra el carácter mediático-fanófilo que todavía posee Argento por estas tierras y, más aún, el tono mercadotécnico que durante décadas adornó su carrera. Y todavía le queda cuerda, ya lo digo.

 

XXXVII

El sueño y el cansancio acumulado pone fin al día minutos antes del fin de la proyección de Suspiria así que abandono la sala, junto con mi libreta roja, para empezar a tomar notas de ese cúmulo de sensaciones (muchas de ellas, inolvidables) que han hecho de este día, viernes, 30 de enero de 2009, uno de los días más especiales (e interesantes) que éste que escribe y rememora ha tenido por suerte disfrutar.

1 comentario

cinefilof -

El otro día leía de Casciari (www.orsai.es) que los sibaritas cada vez más preferimos quedarnos en casa a disfrutar de buenas series y seguro buen cine, en la tranquilidad de nuestro espacio. Hombre, yo creo que hay lugar para todo, y no pienso abandonar mis frecuentes visitas a las salas. Hace poco descubrí www.filmotech.com saber que una tarde cualquiera, puedo, tranquilamente, ver una peli de esas que me apetece volver a disfrutar, o aquella que justo quitaron de cartelera antes de que pudiera ir a verla, o ese clásico que imperdonablemente aún no he visto, pues qué quieren que les diga, que me parece muy bien.