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El Cronicón Cinéfilo

Watchmen

Watchmen

El buen pulso narrativo del director de Dawn of the dead, en fin, ayuda a componer sobre tan gozosa base una primera hora, de veras, magistral, incluyendo un prólogo modélico que va a definir el contexto ucrónico donde va a desarrollarse el film (un género tan apasionante como ninguneado a este lado de la pantalla, por cierto), propiciando una obra de acción cuyo principal estímulo lo asume, paradójicamente, a través de la ausencia de acción, extendiéndose en el desarrollo de los personajes no ya como claves para entender su naturaleza en un entramado tipo whodunit sino como apotegmas morales que refieren los diferentes modos de enfrentarse a una misma realidad social (y ya hablamos de conductismo), aspecto crucial en la bibliografía made in Moore.

La eficacia de su discurso se diluye, empero, no ya como consecuencia de la obviedad de algunos de sus segmentos (no en vano, no deja de ser una película de corte superheroico, aunque travestida con dilemas éticos y cierto nivel de trascendencia) sino por la propia inabarcabilidad de la historia que la da forma y sentido, quedando una parte intermedia desposeída de ritmo, quizá por concebirse a modo de resumen, y errando, por desgracia, en su encomienda final, viéndose incapaz de transferir el sentido autocrítico que dimana la obra de Moore al mundo de los superhéroes cinematográficos; un propósito que parcialmente si había conseguido Nolan en El Caballero Oscuro.

 

[Crítica completa en SEPTIMOVICIO.COM]

 

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