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El Cronicón Cinéfilo

Replicando que es gerundio. Una respuesta de David López y J.P. Bango (programadores de Retroback 2010) a una columna de Manuel de Pinedo García publicada en el diario Granada Hoy.

 

Por alusiones,

El “así llamado Festival de Cine Clásico Retroback” no solo tiene interés en el pasado sino que además lo promociona y publicita como razón de ser, y con indisimulado orgullo. No pretendemos aquí vertebrar una programación en torno a rancios protocolos de premiación, sino de ofrecer, a través de una selección de títulos de indudable interés para un amplio espectro poblacional, un “conjunto de representaciones dedicadas a un artista o a un arte”; esta definición, tan rimbombante, es la que ofrece la propia RAE para definir el término Festival y se ajusta, y de qué modo, al ideario que propone el Retroback desde su misma fundación, medie o no una dotación de premios; medie o no el carácter inédito en su visionado. Este evento con pretensiones de Festival, si así le parece mejor, además de satisfacer las ansias nostálgicas del espectador más inquieto, pretende acercarle la posibilidad de disfrutar,como lo hubiera hecho antaño, de un conglomerado de obras cuya particular idiosincrasia se ubica, nada más y nada menos, en un lugar más que destacado de la Historia del Cine. Naturalmente, en versión original; naturalmente, respetando, en la medida en que así es posible, su formato y su duración originales.

Cuando surgió como posibilidad la creación de este Festival, había pocos modelos a los que atenerse, tal vez algunas convenciones en el ámbito estadounidense o el entrañable evento que todos los años reúne, en la localidad italiana de Pordenone, a estudiosos y nostálgicos de la dorada etapa muda del Séptimo Arte (el Pordenone Silent Film Festival para más señas). En cualquier caso, una de las sacras norma —autoimpuestas— por el comité organizador era la de exhibir las cintas en su versión original acompañadas siempre por subtítulos en castellano, ya sean impresos en la propia copia o a través del cómodo sistema electrónico que reina en certámenes a lo largo y ancho del planeta. Por un momento estuvimos tentados a pensar que sus sorprendentes conclusiones acerca de una supuesta exhibición de películas dobladas durante el Festival hallaban su razón de ser en los pases de los largometrajes dirigidos por Sergio Leone pero más tarde quisimos creer que un cinéfilo de tamaña erudición sabría de buena tinta que el cineasta transalpino siempre incluía los diálogos en estudio, habituado a los repartos internacionales bajo el régimen de coproducción, de modo que las versiones anglosajona o italiana de un título como El bueno, el feo, el malo eran perfectamente legítimas (es más, incluso la versión española de La muerte tenía un precio merecería dicho trato).

A pesar de su reducido presupuesto, acorde con tiempos difíciles que obligan a la moderación (a diferencia de otras citas locales cuyas subvenciones permitirían celebrar hasta seis ediciones de Retroback), el Festival mantiene viva la llama de la ilusión, y el público, en definitiva, destinatario último de esta actividad cultural, ha respondido con sold outs, aplausos, lágrimas y palabras de satisfacción. Los jóvenes (sí, espectadores “reiterativos y redescubridores”), a pesar del apretado calendario de exámenes, han abrazado con orgullo e interés las proyecciones tanto en los recintos principales como en la coqueta Filmoteca de Andalucía, donde la programación del cine de autor más desconcertante e inconformista ha merecido la visita de medios especializados nacionales y extranjeros para cubrir una parrilla que, efectivamente y así lo describen, consideran “única y arriesgada”.

Más extraño si cabe, por poco documentado, nos resulta el comentario, a todas luces despectivo, sobre la cinematografía checa. La propia web del Festival, que tan bien conoce, se refiere al ciclo del siguiente modo: “Nueva Ola y cine fantástico de la antigua Checoslovaquia”. No es una cuestión menor, como después verá; más y cuando lo que se trata es de analizar, mediante una oportuna selección, cuál fue la relación existente entre los miembros adscritos a la Nova Vlna checa, un movimiento cultural de indudable carácter vanguardista, con el cine fantástico que se produce durante aquellos años antes, durante y después del “maldito 68”, imaginamos que lo sabrá: el año a partir del cual la vanguardia cultural checoslovaca resultó singularmente incordiada por el acoso de los tanques soviéticos. Supongo que después de su comentario, poco interés le podrá causar el hecho de que Otakar Vavra, director de Krakatit, terminara siendo profesor de la FAMU (esto es: profesor de Hrmal, Forman o Menzel); que Jaromil Jires, uno de los fundadores del movimiento, lanzara un exabrupto creativo, donde hay que hacerlo: en la primera línea del frente, con una monumental obra surrealista, de corte fantástico además, titulada Valerie y su semana de las maravillas, o que Juraj Herz, que algunos estudiosos sitúan al margen de dicha vanguardia, utilizara buena parte de los esquemas formales y narrativos que propugnan los miembros de la Nova Vlna para concebir una trilogía fantástico-existencial de la que The Cremator, no por casualidad programada durante el Retroback, es su más destacada representante.

No podemos, tampoco, dejar de lado una sucinta mención al Festival Internacional de Jóvenes Realizadores, el FIJR, de cuya programación también nos sentimos responsables, precisamente en el año en que se ha apostado, no sin riesgo artístico, por modular una selección acorde a los cada vez más crecientes intereses intelectuales del público más joven. En el FIJR se exhibieron, como extras dentro de una programación de indudable interés creativo, películas pertenecientes a movimientos independientes dentro de la cinematográfica norteamericana contemporánea, como el Mumblecore y otras cuya singular calidad (Katalyn Varga, Goodbye Solo…) todavía se hace notar en el selecto circuito internacional de Festivales cinematográficos. Un buen número de estas películas eran inéditas en nuestro país; otras, entre ellas La cinta blanca de Michael Haneke o Independencia de Raya Martin, pretendían acercar al público de Granada una muestra de lo mejor que los mejores Festivales del mundo habían exhibido durante el pasado año; no es una cuestión a dejar de lado como bien puede apreciar. Naturalmente, en su versión original. Naturalmente, disculpe la redundancia, y en la medida en que así es posible, en su duración y formatos originales.

 

1 comentario

Encuestas Elecciones 2011 -

Quiero felicitarte por este gran blog, la verdad llegué a este por coincidencia, pero he leído varios artículos y me han parecido muy interesantes, espero sigas así.

Un abrazo.