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El Cronicón Cinéfilo

Breves apuntes sobre el Mundial (IV)

La victoria española en las semifinales empezó a forjarse en el justo momento en que Alemania comenzó a olvidarse lo que era, lo que los había llevado hasta allí. Ésta es una buena enseñanza.

Un Mundial son siete partidos. De los tres primeros se puede perder uno. De los tres siguientes, se pueden empatar los tres. El último hay que ganarlo. Las finales no se juegan, se ganan. Eso es lo que diferencia un equipo de ensueño con otro de leyenda.

En realidad, da igual jugar con cuatro o cinco centrocampistas si lo que se trata es de mover el balón hasta el hartazgo (hasta el hartazgo de los rivales; no es casualidad que los goles más importantes hayan llegado en la segunda parte de las segundas partes de casi todos los partidos), de una banda a otra, y viceversa, y así una y otra vez hasta encontrar el gol. Y si no se encuentra el gol, al menos que el rival se lleve el calentón de haber perseguido la pelota durante todo el partido. No te dará la victoria, pero te mantendrá a salvo el ritmo cardiaco durante buena parte del partido...  

Holanda ha ganado apelando a la suerte la mitad de sus encuentros. No deja de ser irónico que en uno de sus campenatos más mediocres, y desposeídos de personalidad, haya llegado tan lejos como nunca. Hay quien lo llama madurez. Sin embargo, su victoria sobre Brasil no fue debida a la suerte  o a su personalidad madura sino a la determinación con la que, sus jugadores más experimentados,llevaron a cabo aquello que mejor sabían: rematar a puerta desde media distancia y atacar impetuosamente, gracias a Robben, por el costado derecho. Con eso, ya vemos, sirve para llegar a la final del Mundial. Italia sabe de esto más que nadie. La historia del fútbol les debe no una sino dos. Y, en fin, no hay dos sin tres...   

Nadie habla de Uruguay ni de Forlán: con pocas dudas, el mejor delantero del campeonato, aquél que le ha sabido buscar las vueltas (y nunca mejor dicho) al dichoso Jabulani, interpretar como nadie los espacios entre líneas, sacar el máximo provecho a cualquier oportunidad (incluso cuando no había una oportunidad siquiera para crear peligro), chutar a puerta con la misma convicción con la que se expresa un economista en terreno bursátil.

Tengo la intuición (en realidad, es más que una intuición) de que va a ganar Holanda. Ahora lo que se trata es determinar quién sabe más de futbol , si el pulpo o yo...


4 comentarios

fjsi -

;)

J. P. Bango -

Ya lo digo yo. Me alegra haber perdido la apuesta con el pulpo...

j.p.bango -

Mi percepción es que llegar a (y no ganar) la final ha sido la meta. Y no. No es así. Hay demasiada euforia. Y mucha exageración. España hizo un partido excelente (solventado por un gol de córner: es el mundo al revés), una semifinal inolvidable (casi a la altura de la prórroga del Italia-Alemania, también en semifinales, del anterior mundial). Pero eso no es suficiente. Participan 32 equipos, y sólo uno gana. Solo uno pasa a la historia. Solo uno se convierte en leyenda. Eso es lo que está en juego el domingo.

Y, mientras tanto, Holanda calla, esperando su momento, preparando una emboscada letal...

No me importaría darle la razón al pulpo. No en vano, mi prestigio como vaticinador ya quedó en entredicho numerosas veces en las últimas semanas. Es lo bueno que tiene el fútbol, por cierto.

fjsi -

Lo has vueto a hacer XD El lunes veremos a quien salpimentamos.