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El Cronicón Cinéfilo

El secreto de los Kells

El secreto de los Kells

El Secreto de los Kells

El Secreto de los Kells se vertebra sobre una base fantástica, a medio camino entre la  devoción mí(s)tica y la fusión de varias leyendas irlandesas; no va a ser Aisling, entonces, la única referencia a la mitología Celta en un bosque colmado de misterio y de recovecos oscuros, incluido un averno que, entre penumbras, gobierna una deidad precristiana que los habitantes del bosque denominan Crom Cruach, un ser ofidioforme que, transfigurado como una enorme bestia bidimensional,  pugnará con Brendan tratando de evitar que el joven monje pueda acceder a un cristal mágico capaz de hacerle vislumbrar el modo que le permita trazar y, finalmente, concluir el monograma de la Encarnación, una de las páginas más complejas de todas y cuantas conforman el libro, en una de las secuencias más vibrantes de una película que, pese a todo, alcanza su (furioso) cenit en la narración del cruento ataque vikingo a  la Abadía de Kells, repleto de formas hiperbólicas, pretendidamente expresionistas, de antorchas humeantes que se yerguen al cielo, de espadas firmes que apenas si encuentran resistencia al otro lado del contrafuerte,  de nieve que se convierte en fuego,  y de escaleras que se derrumban hacia el abismo dejando a su paso muerte, destrucción,  gerifaltes heridos y aprendices de monjes sin hogar, dando pie a un viaje iniciático en el que se embarca el menor de sus protagonistas en defensa de un libro, el de Kells, cuyo interior todavía guarda un tesoro que el curso de la historia le encargará proteger a toda costa. 

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1 comentario

Jordi M. Novas -

Ni idea tenía de esta peli, habrá que apuntarla..