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El Cronicón Cinéfilo

Phase IV: De hormigas y hombres

Phase IV: De hormigas y hombres

El área que estudian los científicos se encuentra completamente asolada por la irrupción formícida. Todos los habitantes del lugar, a excepción de una familia de granjeros que vive con su nieta adolescente, han abandonado sus casas. El ambiente es singularmente hostil. En mitad de una urbanización inacabada, próxima a la granja, se han erigido una serie de hormigueros de arena gigantescos, con forma monolítica (semejantes -la música extra diegética que Bass utiliza como ornamento refuerza la comparación-, en forma y aspecto a los monolitos de 2001). En una película donde la geometría estructural tiene tanto que decir, incluso la posición estratégica del centro de investigación en el que se encierran los científicos oculta un sentido ajedrecístico. Uno de los múltiples planos fijos que sirven de transición en la película refuerza esta idea: en segundo plano, la cámara se empeña en mostrarnos la prominente esfera blanca (recubierta de placas triangulares) donde se ocultan los científicos; en primer plano, aunque desenfocado, podemos observar como los hormigueros se yerguen frente al laboratorio como poderosos alfiles negros, dispuestos para una batalla que se aventura cercana, esperando de aquellos a quienes se enfrentan una provocación o un movimiento en falso. En esta tesitura, no casual, las piezas blancas -apremiadas por aquellos que los financian- ansiosas por provocar una respuesta que acorte plazos y gastos, toman la iniciativa y disparan a los hormigueros, convirtiéndolos en un despojo terregoso. Cuando las piezas negras reaccionan, lo hacen de forma dramática, al abrigo de la noche, dirigiendo su ira contra la única granja ocupada que queda en la zona, atacando a los animales que allí se cobijan, presumiendo, al mismo tiempo, de ferocidad e ingenio, y forzando la huida, en coche, de los hombres y mujeres que la habitan. Confusa y aterrorizada -las hormigas están en todas partes-, la familia granjera sufre un accidente en su huida que resultará mortal para la mayoría de sus miembros en las mismas puertas de un laboratorio naturalmente preparado para la defensa exterior. La única superviviente del ataque se refugia en el interior del recinto junto a los dos científicos, enferma de terror y confusión. Es, precisamente, la introducción de un elemento externo (y no previsto por Hubbs en su memoria previa) dentro del complejo científico, el que ejerza de catalizador de todo lo que sigue a continuación.

(Leer artículo completo en la portada de PASADIZO.COM)

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