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El Cronicón Cinéfilo

Fantasmagoria 2010: ADRIENN PAL

Fantasmagoria 2010: ADRIENN PAL

No solo de cine fantástico vive Fantasmagoria... 

Presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes en el presente año, Adrienn Pal de Agnes Kocsis se nutre de numerosos planos estáticos (alguno de ellos muy elaborados), así como de una fotografía aséptica, funesta, hospitalaria, que apenas si deja asomar un único rayo de luz (y no solo desde una perspectiva alegórica) en la desolada existencia de la protagonista. Los personajes van y vienen, de un lado a otro (y siempre en tren: no en vano, los trenes, omnipresentes, se convierten en protagonistas de la narración, también a niveles metafóricos, especialmente en lo que atañe al marido de Piroska, un inseminador de animales adicto a las maquetas ferroviarias), mientras desempeñan sus quehaceres diarios, con la incomunicación y el paso del tiempo como nostálgicos compañeros de viaje. La presencia de la muerte, otros de los epítomes de los que se alimenta el film, va a formar parte de la cotidianidad de la enfermera, hasta tal punto de condicionar su carácter (ineludiblemente anempático). Agnes Kocsis lo prueba en una de las imágenes que mejor definen visualmente la película, con la enfermera enfrentada a un caterva de cardiogramas monitorizados mientras devora un bizcocho (una situación a la que volverá la directora, ya en el tramo final, para dar buena cuenta de la catarsis que sufre la protagonista una vez da por finalizada su búsqueda: una solución visual que tiene tanto de subrayado metafórico como de herramienta necesaria, toda vez que las limitaciones interpretativas de la protagonista son manifiestamente acusadas).

 

[Leer reseña completa en SEPTIMO VICIO]

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