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El Cronicón Cinéfilo

Attenberg de Athina Rachel Tsangari

Attenberg de Athina Rachel Tsangari

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La directora griega articula el argumento de “Attenberg” en torno a las tres relaciones afectivas que, en esta etapa de cambio inexorable, mantiene la protagonista con su mejor (y única amiga), con su padre (enfermo terminal) y con el extraño que llega a la ciudad dispuesto a erosionar (sin saberlo) los hilos que sustentan (y entretejen) las otras dos.  Vemos, entonces, a los protagonistas dialogando sobre sexo, muerte o amistad (sin hacer, necesariamente, uso de las palabras), expresarse como animales encima de una cama, escupir al paisaje de una ciudad costera teñida de humo y tonos grises, jugar al futbolín para iniciar un cortejo, hacer el amor con propósitos antropológicos, imitar el movimiento de los simios (y los andares de dos pingüinos) o tararear himnos existenciales (Hardy,  Tous les garçons et les filles) mientras cae la noche al mismo tiempo que se refuerzan y/o erosionan los lazos que les unen. Los vemos una y otra vez, en fin, enfrascados en su cotidianidad, mientras sus vidas y prioridades mutan esperando lo inevitable. 

Los primeros veinticinco minutos de “Attenberg” son, en verdad, sobresalientes, y resumen, de forma perceptible, las bondades y carácter de una película embebida de secuencias autoconclusivas, de diálogos preñados de ingenio, de canciones escogidas como parte de su score (de Suicide, de Francoise Hardy…), de interpretaciones especialmente loables (sobre todo en lo que refiere a sus dos protagonistas principales), de secuencias que exudan no pocas dosis de comicidad (singularmente exagerada en las escenas de sexo), de juegos lingüísticos (mímica incluida) y de adornos quinestésicos (el tacto y el olfato también participan ampliamente de la narración). Después se vuelve iterativa en sus hallazgos formales y tonales, y grave, pues los temas que trata lo son, mientras la sucesión de episodios diferentes que conforma el resto de su entramado deja al trasluz las limitaciones y virtudes de esta, tangencialmente provocadora, por momentos, genial, deliciosa y lúcida (muy lúcida), fábula griega.   

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