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El Cronicón Cinéfilo

mini-reseñas 2014 (I)

Apenas tengo tiempo para nada salvo para transcribir alguna mini-reseña a vuela-pluma: 

The Machine (2013) de Caradog W. James.

Mezcla de "Blade Runner", "Terminator 3" y "Splice" (casi una precuela de todas ellas), los primeros setenta minutos de "The Machine" de Caradog W. James son realmente excelentes. No lo es tanto su conclusión, más previsible y prototípica. Pese a todo, una cult-movie a (re)descubrir urgentemente.

 

El viento se levanta (2013) de Hayao Miyazaki 

“El viento se levanta” es tan poética, romántica y deslumbrante como cabía esperar, película de inspiración clásica a propósito de un ingeniero soñador que, como ocurría en “Brazil” de Terry Gilliam, bien podía haber sido (o ser) cualquiera de nosotros, inmerso en un ecosistema repleto de elementos que no puede controlar, por ejemplo, esa capacidad auto-destructiva que nos define como especie. La tragedia personal y colectiva, en fin, planea alrededor de aquel tipo como uno de aquellos aviones de papel plásticamente idealizados que, afanosamente, se empeña en construir durante toda su vida. Suena, así mismo, a despedida. A obra final. A lección vital (y vitalista). Miyazaki ignora, como tantos otros, que en el mundo del Cine, en sus películas y personajes, en sus músicas y fotogramas, muchos de ellos embebidos de pinceladas esplendentes, no existe lugar alguno para el adiós sino para el hasta luego. Justamente eso que nos invitará a (re)visitar su obra ad aeternum.

 

Maléfica (2014) de Robert Stromberg 

"Maléfica" da (solo) un poco menos de lo que puede, y puede mucho. Y "Al filo del mañana" da mucho más de lo que tiene, y no es poco (lo que tiene). Ambos se constituyen en claros ejemplos de lo que puede dar de sí un blockbuster cuando se quiere. Y cuando se quiere se puede. Es el caso, en ambos casos, y vaya si nos alegramos.

 

The Double (2013) de Richard Aoyade 

..Y luego está "The Double" de Richard Ayoade que trata de buscar su estilo en el de otros (en el de Gilliam de "Brazil", en el de Jonze de "Como ser John Malkovich", en el de los Coen de "Barton Fink", etc.) tomando como excusa la obra homónima de Dostoievski y lo cierto es que no sale mál parado de ello ofreciendo como resultado, su película, un pastiche kafkiano singularmente auditivo en que lo sarcástico y lo pesadillesco parecen caminar en la misma dirección. No es poco, hablamos de otra de las películas del año (pasado).

 

El amanecer del Planeta de los Simios (2014) de Matt Reeves 

Más que correcta esta Amanecer el planeta de los simios (igual que ocurría con la anterior, una de mis preferidas de la saga) del más que correcto director Matt Reeves. Donde allí parecían asomar retazos de ciencia ficción de perfil humanista (sabiamente adicionado por un epílogo apocalíptico-genocida absolutamente en boga con el género distópico en la actualidad), ahora se ha convertido en puro cine de aventuras de ribetes antropológicos (y algún que otro tour de force ejemplar). En términos metacinéfilos, además, augura otra dura pugna dicotómica entre dos bastiones autorales que parecen condenados a enfrentarse más adelante, esos actores de acción real (muchos de ellos caricaturizados en exceso) con esos simios digitalizados que tan bien se expresan (y sin necesidad de usar palabra alguna) y mueven.

 

Los guardianes de la galaxia (2014) de James Gunn 

Los Guardianes de la Galaxia: Pastiche lúdico de inspiración ochentera que mezcla arbitrariamente la estética (y algunos escenarios) de Firefly (y/o Serenity) o Las Crónicas de Riddick, con el tono burlón, casi paródico, de The Ice Pirates de Stewart Raffill. Naturalmente se queda a medio camino de todo: ni resulta una space opera memorable, ni una película de aventuras exoplanetaria de perfil antropológico, ni, mucho menos, una comedia cómplice embebida de personajes carismáticos, pero cumple sobradamente con el principal propósito que la financió (y que ya anticipaban todos sus avances): dos horas de diversión en vena para todos los públicos, cimbreante y dinámica como pocas, contenida a pesar de lo que pueda parecer en un primer visionado, respetuosa para con su público potencial, incluso ingeniosa en la resolución de alguna de sus subtramas (dentro de lo que se puede y debe pedir a un producto así). Un poco al estilo de las muy reivindicables películas que de Star Trek realizara el bueno de J.J.Abrams recientemente pero con un mapache que habla en lugar de Spock, y 170 millones de dólares que también saben lucir de día... Desde luego, no es mala carta de presentación en estas lides para el director de (la nada desdeñable) Tromeo y Julieta.

 

Honeymoon (2014) de Leigh Janiak

Muy bien "Honeymoon" de Leigh Janiak, un tour de force entre recién casados (nadie discutiría su condición si no supiésemos que en realidad se trata de una ficción) que dosifica inteligentemente la aparición de sus elementos más fantásticos (y/o misteriosos) al mismo tiempo que reflexiona sobre la pareja y sus servidumbres cambiantes. Sombras acechantes, maquillajes filamentosos, auto-mutilaciones ováricas, embriones xiloformes... Una película (y una directora) a descubrir (por ejemplo, en Sitges 2014).

 

The Signal (2014) de William Eubank 

Y bien, solo, "The Signal" de William Eubank, segunda película de director de "Love" quien, como ocurría con aquélla, no acaba de concretar en un producto de veras indiscutible todas las buenas ideas (argumentales, formales, conceptuales) que siempre apunta entre líneas. Así las cosas, esta historia de adolescentes (enamorados) subsumidos en una zona stalkeriana, como ratas de laboratorio, que no dejan de hacerse preguntas sobre su cambiante condición, destaca por su decidida apuesta por resultar trascendente en cada plano, incluso cuando el argumento se fuga hacia territorios más trillados dentro del género de ciencia ficción (y acción), con Laurence Fishburne como tótem (y epítome). Como añadido, "The Signal" también se apunta a la moda de esa nueva carne postmoderna (también presente en las estupendas "Afflicted" o "Chronicle", y en la menos estupenda "The amazing Spiderman 2" de Mark Webb) protagonizada por adolescentes en plena metamorfosis hormonal (o maquinal, que lo mismo da) que acaban de descubrir, de primera mano, que el mundo de los mayores es justamente... esa misma mierda que imaginaban.

 

Boyhood (2014) de Richard Linklater

En cuanto a Boyhood, sensaciones enfrentadas. POR UN LADO, su aspecto telefilmesco, su acabado formal, la convencionalidad aparente de sus planos; taras habituales definitorias del cine de Linklater en general y de todas sus películas desde A scanner Darkly en particular. POR OTRO LADO, a) más allá de la osadía intrínseca de su propuesta que no aporta mucho más que constatar los cambios morfológicos de los protagonistas (no distintos a cualquier otra serie televisiva de larga duración tipo Aquellos maravillosos años o Cuéntame), b) la presencia, siempre agradable, de Patricia Arquette caracterizada (y peinada) como si de su personaje de la serie "Medium" se tratase (salvo por la ausencia de fantasmas, algunos tramos, y la mayoría de los encuadres y discusiones protagonizados por esa familia disfuncional me han recordando a la serie), y c) la irregularidad resultante de una narración fragmentada y episódica, HAY que reconocer al director el indudable mérito de construir a partir de los momentos de una vida (o de una infancia), y una sola idea central (ese transcurrir del tiempo que nos va modelando hasta hacer de nosotros mismos lo que "ahora" somos), una película enteramente disfrutable, reflexiva y lúcida. Realidad en vena en formato digerible que tanto gusta a cierto sector crítico, y también a mi: cada vez más acomodado en la degustación de productos light... ma non troppo.

 

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