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El Cronicón Cinéfilo

J. P. Bango en la web

Índice del Especial Cannes 2011 (Séptimo Vicio, número 1)

SUMARIO:


Sección Oficial:
The Tree of Life de Terrence Malick [pág. 6]
Melancholia de Lars Von Trier [pág. 12]
Sleeping Beauty de Julia Leigh [pág. 17]
Hara-Kiri: Death of Samurai de Takashi Miike [pág. 21]
L’Apollonide, Souvenirs de la maison close de Bertrand Bonello [pág. 26]
Le Havre de Aki Kaurimäki [pág. 30]
Hanezu de Naomi Kawase [pág. 34]
La Piel que Habito de Pedro Almodóvar [pág. 35]

Crónica:
Nuestro Cannes, año 2011 [pág. 42]

Una cierta mirada:
Hors Satan de Bruno Dumont [pág. 46]
Tatsumi de Eric Khoo [pág. 49]
Trabalhar Cansa de Marco Dutra y Juliana Rojas [pág. 53]
Miss Bala de Gerardo Naranjo [pág. 55]
Martha Marcy May Marlene de Sean Durkin [pág. 56]

Quincena de realizadores:
Code Blue de Urszula Antoniak [pág. 57]
Guilty of romance de Sion Sono [pág. 60]
La fin du Silence de Roland Edzard [pág.63]
My little Princess de Eva Ionesco [pág. 64]
En Ville de Valerie Mréjen y Bertrand Schefer [pág. 65]
El Velador de Natalia Almada [pág. 66]
Les Giants de Bouli Lanners [pág. 67]

Semana de la crítica:
Las Acacias de Pablo Giorgelli [pág. 68]
Avé de Konstantin Bojanov [pág. 69]

Mercado de Cine:
Tales of the night de Michel Ocelot [pág. 71]
Bullhead de Michael R. Roskam [pág. 76]
Target de Alexander Zeldovich [pág. 78]
The Divide de Xavier Gens [pág. 83]
Kill List de Ben Wheatley [pág. 84]
Underwater Love de Shinji Imaoka [pág. 85]
The Ugly Ducking de Garri Bardin [pág. 86]
Karen llora en un Bus de Gabriel Rojas Vera [pág. 88]
Essential Killing de Jerzy Skolimovski [pág. 90]
Attenberg de Athina Rachel Tsangari [pág. 94]
She Monkeys de Lisa Aschan [pág. 96]
Eternity de Sivaroj Kongsakul [pág. 98]
Amnesty de Bujar Alimani [pág. 100]
The Ballad of Genesis and Lady Jaye de Marie Losier [pág. 102]
Dharma Guns (The Succession Starkov) de F. J. Ossang [pág.104]
Hobo with a shotgun de Jason Eisener [pág. 106]

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DESCARGA PDF ESPECIAL CANNES 2011 - REVISTA SÉPTIMO VICIO

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Desde aquí podéis descargaros el número uno de la revista SEPTIMOVICIO, que contiene todo nuestro especial dedicado a la pasada edición del Festival de Cannes. También podéis visualizarlo desde CALAMEO

 

Phase IV: De hormigas y hombres

Phase IV: De hormigas y hombres

El área que estudian los científicos se encuentra completamente asolada por la irrupción formícida. Todos los habitantes del lugar, a excepción de una familia de granjeros que vive con su nieta adolescente, han abandonado sus casas. El ambiente es singularmente hostil. En mitad de una urbanización inacabada, próxima a la granja, se han erigido una serie de hormigueros de arena gigantescos, con forma monolítica (semejantes -la música extra diegética que Bass utiliza como ornamento refuerza la comparación-, en forma y aspecto a los monolitos de 2001). En una película donde la geometría estructural tiene tanto que decir, incluso la posición estratégica del centro de investigación en el que se encierran los científicos oculta un sentido ajedrecístico. Uno de los múltiples planos fijos que sirven de transición en la película refuerza esta idea: en segundo plano, la cámara se empeña en mostrarnos la prominente esfera blanca (recubierta de placas triangulares) donde se ocultan los científicos; en primer plano, aunque desenfocado, podemos observar como los hormigueros se yerguen frente al laboratorio como poderosos alfiles negros, dispuestos para una batalla que se aventura cercana, esperando de aquellos a quienes se enfrentan una provocación o un movimiento en falso. En esta tesitura, no casual, las piezas blancas -apremiadas por aquellos que los financian- ansiosas por provocar una respuesta que acorte plazos y gastos, toman la iniciativa y disparan a los hormigueros, convirtiéndolos en un despojo terregoso. Cuando las piezas negras reaccionan, lo hacen de forma dramática, al abrigo de la noche, dirigiendo su ira contra la única granja ocupada que queda en la zona, atacando a los animales que allí se cobijan, presumiendo, al mismo tiempo, de ferocidad e ingenio, y forzando la huida, en coche, de los hombres y mujeres que la habitan. Confusa y aterrorizada -las hormigas están en todas partes-, la familia granjera sufre un accidente en su huida que resultará mortal para la mayoría de sus miembros en las mismas puertas de un laboratorio naturalmente preparado para la defensa exterior. La única superviviente del ataque se refugia en el interior del recinto junto a los dos científicos, enferma de terror y confusión. Es, precisamente, la introducción de un elemento externo (y no previsto por Hubbs en su memoria previa) dentro del complejo científico, el que ejerza de catalizador de todo lo que sigue a continuación.

(Leer artículo completo en la portada de PASADIZO.COM)

Cinefania X

El boletín de la web CINEFANIA cumple la friolera de 10 años online. Para conmemorarle, el gran Darío Lavia ha coordinado un número especial en el que colabora quien esto firma. Mi enhorabuena a todos los camaradas que lo hacen posible y a quienes lo leen, factótum emocionales de todo lo escrito.

 

Dossier 2008: Pasadizo.com

Dossier 2008: Pasadizo.com

Desde ayer mismo puede descargarse,  vía online,  el Dossier 2008 de Pasadizo.com que recopila en un formato de lo más estimulante las críticas de casi todos los estrenos (tanto en cine como en DVD) del año pasado que guardan más o menos relación con el género fantástico, incluidas algunas reseñas de éste que escribe.  Vale la pena su consulta, podéis creerme.

Ultimatum a la Tierra (The day the earth stood still) de Robert Wise

...Ultimátum a la Tierra se rebela pues paradigmática en cuanto a su forma propiciando un sinfín de imitaciones, más o menos interesantes, durante toda la década de los cincuenta, pero no ocurrirá lo mismo con su mensaje. Antes al contrario, algunos productores, viendo la posibilidad panfletaria que podría ocultarse en una película de género para todos los públicos, consintieron en repletar los argumentos de la ciencia ficción cinematográfica con continuas referencias al enemigo en potencia al objeto de contentar los esfínteres del cada vez más poderoso senador McCarthy y, de paso, evitar verse reseñado en los execrables listados de la HUAC. Si bien no es menos cierto, que algunas de las películas más gozosas del género (La Guerra de los Mundos, Invasores de Marte, This Island Earth y, sobretodo, La invasión de los ladrones de Cuerpos), se produjeron al albor de esta ofensiva ideológica, cuya raíz misma (la utilización del cine de género para promover ideas sociopolíticas) provenía, paradójicamente, del bienintencionado mensaje contenido en Ultimátum a la Tierra de Robert Wise.

 

 

 [leer artículo completo en Septimovicio.com]

[próximamente en pdf]

El Ritmo Maldito

Mes Indy en El Zoom:

Ahí os dejo un fragmento de mi artículo, "El Ritmo Maldito" que podéis leer íntegro en la citada web.

 

Le atribuían a Goldwyn una máxima que decía que una película debía comenzar con un terremoto y luego ir más allá. El Templo Maldito se sale de los márgenes: el protagonista huye del Shangai ocupado, perseguido por las deudas y los gángsteres, y va a parar a la India donde tras infiltrarse en la secta Thuggee, cuya naturaleza y formas se exageran convenientemente para la ocasión, consigue rescatar a una comuna de niños esclavos para regresar después, camino a Delhi, radiante y feliz con el tesoro que buscaba bajo el brazo. Claro que sus propósitos no son altruistas y que el antihéroe, a fuerza de querer serlo, se convierte en héroe y, por tanto, en antagonista de si mismo, incluso en niñera, es decir, en una parodia. Gracias a eso, también tiene sentido su carácter de superhombre, capaz de saltar de una avioneta en una zodiac y sobrevivir al intento. Y eso es solo el principio, porque ¿qué importancia tiene la verosimilitud en una historia cuya naturaleza la define la ausencia de límites?

Al contrario que En busca del Arca Perdida, donde el leitmotiv argumental (la búsqueda) importaba tanto o más que la consecución última del macguffin (el hallazgo), El Templo Maldito renuncia a cualquier idea de Macguffin para no desviar la atención de la masa. Ya no nos importan las motivaciones de los personajes, ni las disputas o duelos que las financian, ni la codiciada búsqueda de un arca o unas piedras mágicas o el mismísimo Santo Grial. Ni siquiera nos importa que se consiga el objetivo de marras, o que esta vez los malos no sean los nazis: no en vano, la película se desmarca de cualquier contexto reconocible en occidente. Porque en El Templo Maldito no importa la Búsqueda ni el Hallazgo sino el Ritmo. Esto por encima de todo lo demás.

 

Top 7: Hombres Lobo

1 Lady Halcón (Richard Donner, 1985)

La más inconvencional de cuantas películas sobre hombres-lobo ha conocido el Séptimo Arte también es una de las más brillantes historias que éste que escribe ha tenido por suerte visionar. Reivindicación ultrarromántica del mundo de las leyendas y de las complejidades (des)mitificadoras que las definen, la película de Richard Donner aún conserva el aroma de película de aventuras, de historia de amor primaria y universal de toda la vida. Una mujer-halcón y un hombre-lobo se ven condenados, por cuenta de una maldición proferida por un obispo resentido, a pasar el resto de sus días juntos pero sin la compañía del otro, transformados en animales o en personas, sin que ninguno de estos dos caracteres puedan coincidir entre sí cuando están juntos. Una película maravillosa, de ritmo cimbreante, sustentada por la composición pictográfica de Vitorio Storaro, aquí enamorado –y quién no- de los bellos ojos de Michelle Pfeiffer. Ni siquiera la estruendosa –y anacrónica- música de Andrew Powell desluce el conjunto. Imprescindible.

Artículo completo en Septimovicio.com

Rene Laloux: El animador maldito

"Los tres largometrajes de Laloux se rebelan como únicos en su especie. No ya en el campo de la ciencia ficción, como se ha dicho, sino en el de la animación propiamente dicha. Todos sus colaboradores (en este orden, Topor, Moebius y Phillippe Caza) se adaptan a los medios de Laloux; a cambio, Laloux les brinda la posibilidad de mostrarse enteramente creativos. De la suma de todos estos talentos, salen a la luz propuestas de índole suculentas, cristalizadas en supramundos surrealistas y ecosistemas deliciosos donde cualquier cosa (con mayor probabilidad si se sabe concebida por cualquier de los mencionados) puede tener lugar. Así descubriremos fresas gigantes con propiedades alcaloideas o árboles que ocultan civilizaciones de hombres que no saben que lo son. También razas de gigantes que juegan con los seres vivos y de otros seres vivos que ponen en jaque a toda una civilización con la única arma del aprendizaje; también conoceremos a especies de ángeles alados que desprecian la individualidad y los pensamientos dispares.  Y por supuesto, asistiremos a un despliegue de paisajes extraños, casi surrealistas, repletos de cielos marrones y nubes azules, pintados sobre óleos; con cuevas que esconden en su seno gusanos antropófagos, y con todo tipo de animales extraños y grotescos, como esas abejas gigantes que anhelan el cerebelo del pequeño Piel. Y también con pájaros vigías y con robot huecos construidos con células humanas muertas; con mutantes preñados de poderes telequinéticos; con estructuras cerebrales del tamaño de una isla capaces de adivinar con el tiempo, a mil años vista, cuáles serán las consecuencias de su poder si sigue desarrollándose de tal modo.  Y esto, sin embargo, solo es una pequeña porción apenas descrita del desbordante universo fantástico contenido en las películas de Rene Laloux.". J. P. Bango

Artículo completo en Septimovicio.com

 

La Crítica de Cine: una aproximación

Criticando en El Zoom Erótico:

"Los críticos, generalmente, no se ofenden si alguien debate sus enunciados; aluden al gusto y regatean; los más viscerales citan la metáfora del culo: “el gusto es como el culo, todo el mundo tiene uno”. Pero lo que no soporta un crítico es que alguien se meta con su estilo. Y lo cierto es que la mayoría de los críticos no tienen estilo. Y que a todos les cuesta a hacer literatura. Para evitar ser carne de cañón de puristas literaturófilos algunos críticos no hablan de si mismos como escritores sino como periodistas y juzgan el resultado de su trabajo como un ejercicio periodístico, es decir, un oficio y en base a él se dedican a recitar opiniones, a modo de directrices, sin apenas substancia literaria y mucho menos personalidad. El crítico-periodístico se debe a sus lectores, no como potenciales consumidores de literatura, sino como espectadores que necesitan a alguien que les guíe: no importa tanto la opinión del escritor sino que alguien les motive o no para ir al Cine. Y eso mismo demandan de él aquellos que le siguen. Los espectadores, por alusiones, no exigen otra cosa del crítico que compatibilidad de gustos: nada de literatura ni de creación artística. Se parte de la base de que sí coincide con mi gusto está bien dicho. En este entendimiento, limitado y conformista, es el propio espectador el que debe sentirse estafado de la pérdida del gran potencial literario que encierra una buena crítica... J.P.Bango"

 

Texto completo, aquí .

MacLane y la Fisicidad del Antihéroe

MacLane y la Fisicidad del Antihéroe: Podéis leerlo completo en El zoom erótico:

 

La delimitación entre el bien y el mal de vez en cuando queda difuminada al albor de la tentación (ese lado oscuro de indudable ascendencia bíblica) o la rutina (eso que saboteaba las existencias de Los Increíbles en el film epónimo), tornando los efluvios triunfalistas que animaron las primeras gestas en una especie de lacra existencial que erosiona y emponzoña la cotidianidad del héroe. En ese contexto grisáceo surge la figura del antihéroe como una suerte de involución (debida por motivos emocionales) que acecha al héroe que no quiere serlo. El antihéroe no busca su destino: se topa de bruces con él. Y si ejecuta acciones que, objetivamente, podían calificarse como heroicas, lo hace fundamentalmente para salvar su cuello… o el de su mujer. Aquí nos encontramos con MacLane: el único héroe de la década de los ochenta que ha sabido distanciarse del carácter reaccionario de los miembros de su generación, hasta entonces guiados por instintos tan primarios como la venganza o la ira, para convertirse en salvador de aquellos que lo necesitan por el simple hecho de pertenecer al bando de los buenos y estar en peligro. Una panacea, en realidad, en forma de concesión a un público que ha perdido (sobretodo a raíz del affaire Rodney King) toda fe en la Policía.

(...) MacLane es un héroe peculiar: no quiere serlo ni merecerlo y su físico no responde a la lógica de la década. Apenas si hay anabolizantes debajo de esa camiseta de tirantas directamente heredada de Jack Burton (el antihéroe bufonesco que Kurt Russell interpretaba en la archiincomprendida Golpe en la Pequeña China de John Carpenter), y su principal habilidad es la elocuencia (mediando o no palabrotas de por medio). No en vano, Willis trata de convertir en un héroe de acción el arquetipo esencialmente verborréico (y levemente misógino) que lo hizo famoso con Luz de Luna. Apoyándose en su principal arma, no tardaremos en comprobar que no le hará falta mucho más que un walkie talkie para hacer frente y liquidar a todos los captores.

La Ruta Natural

Todavía deslumbrado por la exhibición física del marciano Gattuso en la semifinal Alemania-Italia (ya anticipo que habrá un generoso post en próximas fechas sobre el Mundial), retomo los lápices y los bártulos en esta nueva temporada cronicófila, con las baterías igual de gastadas que siempre y un futuro que pulir, presentándoos una nueva crítica en El Zoom Erótico :

“La Ruta Natural” de Alex Pastor. Somos o no somos.


El corto de Alex Pastor asume su propuesta (sino original sí explícitamente) vanguardista, otorgando una importancia superlativa a un origen palindrómico que permite disfrutar de dos historias contrapuestas de un solo vistazo [a) la de una familia cotidiana cuyas raíces, finalmente, se ven arruinadas por la tragedia y b) la de un orador que explora su pasado para estudiar y comprender los resortes incorpóreos que lo componen], tanto en el plano formal como en el conceptual. J.P.Bango

[ver corto]

Mañana, sí o sí, la prometida crítica del Cypher de Natali.

El nuevo apóstol

Desde el día de ayer se hacen oficiales mis colaboraciones con El Zoom Erótico , el weblog colectivo liderado por el ínclito “El que soy” que cuenta con un tema central inédito en la blogosfera, el mundo del cortometraje, a cuya vindicación, disección y análisis, ya lo anuncio, contribuirá mi pluma y verbo de forma periódica y regular.  

 

Comenzamos, no podía ser de otro modo,  dada mi actual escasez de tiempo, con una crítica extraída directamente de la portada de este Cronicón..., pero habrá más y, por supuesto, inédito, por ejemplo, y más que próximamente, la crítica de uno de los cortometrajes más contundentes que uno recuerda haber visto: “La Guerra” de Luiso Berdejo y Jorge C. Dorado.

 

Pero ya es contaré.  

Visiones en formato tangible

Fin de semana de Hispacon, ahora transmutada en Ibercon para dar cabida a los colegas portugueses y, de paso, compartir gastos.

Al hilo de la misma, la pasada semana recibí el Visiones 2005 , la antología de narraciones de carácter anual que reúne alguno de los relatos inéditos más satisfactorios dentro del género (de Ciencia Ficción y Terror) compilados por un maestro de ceremonias y seleccionador invitado (por la AEFCFT ), este año, representado en la persona de Santi Eximeno, que tuvo por bien darle cabida a uno de mis cuentos más queridos.

Participado de algún error de imprenta importante pero comprensible, que lastra (o dota de un sentido especial) algún párrafo de varios relatos (todos relacionados con la aparición de textos en cursiva de ascendencia bastarda), su presencia en mis manos -e imagino en manos de todos los que participan de la compilación-, supone una recompensa edificante a nivel emocional que compensa, y de qué manera, el tiempo (siempre más de lo debido) empleado en la redacción de cada línea, párrafo, fragmento de esta colección de historias financiada con el afecto que profesamos unos pocos a la creación de fábulas de ficción que salgan de lo ordinario...

Y es que no hay nada como tocar letras aposentadas sobre celulosa para darse cuenta que el esfuerzo, tantas veces inane, de vez en cuando sirve para dar frutos, algún libro y nuevas y renovadas ganas por hacerlo mejor y superarse.

En fin, aun me quedan varios relatos que leer (ya me han dicho que he dejado lo mejor para el final: en especial María y los Mendigos de Alfredo Álamo), así que esperaré a tenerlo todo leído para emitir un juicio de opinión sobre la calidad global de la antología, si bien, a grosso modo, es cierto que el compilador, el infatigable Santiago Eximeno , ha reunido un buen número de historias con un claro y sugerente denominador común, la Muerte, tal y como el mismo advierte en el prólogo. También noto, quizá por lo anterior, menores dosis de heterodoxia que la aparecida en La ciudad de los Muertos y otros relatos (la otra compilación de la que participaba a principios de año); heterodoxia que se traslada, quizá sorprendemente, al plano formal.Globalización de carácter creativa de la que, sin embargo, tampoco sabe desmarcarse mi relato.

Algo que hay que apresurarse a subsanar con tiempo y riesgo.

Bango y El Cronicón Cinéfilo

28 años. Contable mediocre a punto de dejar de serlo, técnico laboral desactualizado, documentalista en paro. Una de las víctimas de los programas de televisión desposeídos del afecto de la audiencia y de la infravaloración que define, en la mayoría de éstos, al departamento de Documentación que los apoya.

Escritor amateur, cinéfilo empedernido, lector de ciencia ficción, hábil perdedor de tiempo en utopías, aún conservaba intacto el recuerdo de aquella primera vez: ocurrió de niño, en un pase televisivo, a hurtadillas frente a una pantalla en blanco y negro que desconocía el significado de la palabra nitidez; y en ella un mundo de emociones inabarcable: un hombre trataba de sobrevivir a una cotidianidad que se había vuelto contra él; un sujeto condenado –por cuenta de una nube tóxica maldita - a desaparecer, centímetro a centímetro, de la realidad aparente que lo amparaba. Seguramente, El Increíble Hombre Menguante siga siendo una de las monster movies más mordaces y sarcásticas de todos los tiempos y, sin ninguna duda, la que posee una de las metáforas más incisivas para con el género humano. Y, con el mismo compromiso, siga siendo el mismo film lúcido y, a ratos, desasosegante ideado a medias por Richard Matheson y Jack Arnold en la lejana década de los cincuenta. El mismo film -hoy día- casi olvidado por un público joven habituado a dejar parte de sus pagas semanales en los bolsillos de Jerry Bruckheimer o Renne Zellweger...

Pero él, por aquel entonces un crío ingenuo y despistadizo, liberado de la capacidad del raciocinio filosófico por cuenta de un sistema educativo deficiente (y una falta de aptitud considerable –no nos vamos a engañar-), acababa de ser investido con el don de la admiración hacia las obras de creación artísticas, aún menores, y caminaba embriagado por la capacidad de absorción de un medio, el cinematográfico, que utilizaba los recursos propios de su lenguaje para contar historias cautivadoras, fascinantes, ensoñadoras. El medio de expresión ideal para enganchar a un niño de siete años que comenzaba a descubrir que el Mundo no era sino lo que había sobrevivido a una Historia cruenta y descarnada, y el Presente, abarrotado de educadores sin talento, regido por la inflexibilidad de los horarios, las prisas, la formación descafeinada, apenas si estaba dispuesto a dejar protagonismo a la imaginación, y mucho menos, a ese mundo emocionante, seductor, marciano dimanante de la pantalla de cine.

El visionado de El increíble hombre menguante fue uno de los primeros recuerdos de su infancia y, desde luego, el acontecimiento televisivo (junto al mundial 82) que cambió su vida. Después, descubrió Los Héroes del Tiempo y Brazil, Drácula y Edgar Allan Poe, El Imperio Contraataca y aquel ciclo magnífico de Alfred Hitchcock, Clint Eastwood, Charles Chaplin, Andrei Tarkovski…

Contemplando –cautivado- aquella colección de historias, imágenes, momentos extraordinarios se animó, con el paso de los años, a devolver a ese Arte magnífico parte de los grandes instantes que le había hecho pasar. Así que se fabricó un estilo de lenguaje para vindicar, con la pasión que también desprenden estas líneas, el Cine que siempre le gustó y del que sabía escribir. De este modo surgió El Cronicón Cinéfilo y su atención exagerada a los cineastas que admiraba: John Carpenter, David Cronenberg, Stanley Kubrick, Aldred Hitchcock, Brian de Palma, George Lucas, Steven Spielberg, Julio Medem, Ken Loach, Alejandro Amenábar, Terence Fisher, Roger Corman, Joe Dante, Terry Gilliam, Charles Chaplin, Orson Welles, Serguei. M. Eisenstein, Jiri Trnka, Roman Polanski, Quentin Tarantino, Hayao Miyazaki..., y a las constantes irreductibles que definen a la más inspirada de cuantas artes misceláneas pueblan nuestra modernidad: la Cinematografía.

Y así surgió el ardor que anima a estas líneas, el perfil egocentrista que ustedes están leyendo sobre la figura de un tipo discreto y reservado al que, simplemente, le dio por acercarse al mundo del Cine desde las trincheras de la escritura amateur. Justamente quien esto firma.

J. P. Bango

Los Espejos

Cómo ya habréis notado (yo lo hago todas las noches), el servidor de Blogia (que tan gentilmente nos hospeda) le cuesta soportar la carga de un excesivo número de visitas (o algo) provocando algún error en la lectura de los blogs y, sobretodo, que en algún momento del día la entrada al mismo sea, simplemente, imposible. Personalmente, hay días que ni yo puedo entrar...

En previsión de ese tipo de errores, El Cronicón Cinéfilo publicaba un espejo en el servidor de Blogspot (que muchos de vosotros usáis con habitualidad) hasta que un buen día, a quien esto escribe le dio por experimentar en el template del mismo, decapitándole sin solución.

Hace unos meses, a principios de verano busqué una solución más transgresora, impulsando simultáneamente sendas versiones "espejo" (es decir, el mismo blog con diferente diseño y plataforma) en La Coctelera y Zoomblog. Los dos enlaces que os pongo a continuación (pinchando en la foto) os dirigirán precisamente a esos "espejos" por si alguno quiere pasarse por estos lares cinéfilos y la weblog madre (ésta: lo seguirá siendo, espero, durante algún tiempo más)presenta las complicaciones que os anuncio.

El Cronicón Cinéfilo 2ª Época



El Cronicón Cinéfilo 2ª Época

El retorno del hombre franquicia

Tal y como os adelanté en días previos, ya está editado y colgado en la revista Terror Universal la segunda parte de mi estudio sobre la relación de John Carpenter con el Cine Fantástico, en realidad, una excusa como otra cualquiera para hablaros del Cine de género que más nos gusta y satisface.



Mediados de la década de los ochenta: JC ha dejado de ser el gran revitalizador del Cine Fantástico para convertirse, con entidad propia, en uno de los subgéneros más reconocibles y substanciales del mismo.


[Leer segunda parte completa: John Carpenter y el Cine Fantástico: de Golpe en la pequeña China a Ghost of Mars]

[Leer primera parte: John Carpenter y el Cine Fantástico: de Dark Star a Starman]

[Leer todos mis artículos de El Cronicón Fantástico]

La ciudad de los muertos y otros relatos

El pasado 30 de junio salía a la venta “La ciudad de los muertos y otros relatos” y sólo unos días después los autores ya contábamos con un par de ejemplares en nuestras casas. El resultado es más que satisfactorio. Diez relatos de otros tantos escritores que tratan de demostrar, de forma indefectible, su voluntad de estilo y gustos literarios, su singular granito de arena en un libro colectivo, ciertamente, evocador que constituye una propuesta conceptual seductora, ideal para introducirnos en el universo creativo de un grupo de autores que tratan de hacer de su estilo una marca reconocible, de sus ilusiones y proyectos, la cristalización de un sueño infantil: llegar a ser escritores.



El resultado global es irregular pero francamente lúdico y reivindicable; se lee de un tirón y ofrece, bien y a las claras, el buen estado de alguno de los juntaletras más prometedores de este olvidado segmento temático-literario denominado: ciencia ficción hispana (entre todos haremos que revierta esa condición residual, ya veréis). Como ya dije en algún foro, deja en el gaznate una sensación a literaratura ya leída (o a película ya vista) pero en su haber sólo pueden apuntarse un buen puñado de ideas fascinantes, una literaratura ágil y liviana (sí, lo sé: la literatura no pesa), un atrevimiento formal más que destacable.

Los relatos son heterogéneos y se amoldan a una gran variedad de estilos y géneros: desde el cyberpunk del relato de Fran Ontanaya a la gozosa hilaridad de la fábula kafkiana “Los miércoles, a media tarde, me convierto en vaca” de Ángel Pérez Jiménez (creo que me desencajé la mandíbula de tanto reírme), pasando por los efluvios teológico-existenciales del siempre inspirado Santiago Eximeno, o el costumbrismo alienígena del irreductible Sergio Gaut Vel Hartman. Y por supuesto, tampoco falta el espíritu de Dick en el relato ganador (y que da título al libro) obra de Antonio Cebrián: una buena historia (previsible pero no por ello menos satisfactoria) que detenta, con merecido orgullo, la bandera imaginaria de esta sugestiva antología.

Mi aportación a esta compilación de talento es un breve relato titulado “La Decisión Final” que nos cuenta en un plano costumbrista (y algo impersonal, hay que añadir), una historia con un leitmotiv ya anunciado en el título pues todo versa en torno a una decisión (más que trascendente; definitivamente inexorable). Para darlo empaque, el relato ofrece como apoyo contextual alguno de las constantes que definen buena parte de mis intereses temáticos (en su modalidad prospectiva) como la falta de identidad, la desigualdad social o la decadencia del modus vivendi actual. Lejos de la gravedad teórica de todo lo dicho, esta historia sirvió sobretodo para reintroducirme en el mundo de los humanos con plena movilidad... La Decisión Final se define, pues, como un relato terapeútico que será mejorado (y complementado) con nuevos relatos e historias en un futuro próximo.

En fin, la edición es francamente buena (aunque la elección de la portada sea discutible) y el esfuerzo que hay detrás (no es difícil de imaginar) titánico. Y sí, se puede adquirir on-line, de momento, a través de la tienda de la editorial que lo promociona y sustenta: Parnaso.

Es una opinión eminentemente subjetiva pero, por supuesto, “La ciudad de los muertos (y otros relatos”, es una antología literaria que merece la pena adquirir.

Sexo Catódico

Ahí os pongo un enlace con mi peculiar acercamiento a la convocatoria de la Banda de Diálogo, ya lo sabéis, un certamen de escenas para bloggers convocado por nuestro amigo Luis que para su primera edición ha preparado una excusa conceptual más que inspiradora: La televisión.

Disfrutad de este "Sexo Catódico" por cortesía de alguno de los personajes más queridos de quien esto escribe y redacta.

Crónicas de unas candidaturas anunciadas

Las nominaciones/candidaturas/postulados a los Oscars confirman varias tendencias en el mainstream hollywoodiense que no por repetidas son menos edificantes:

a) La pugna directa existente entre los productos artísticos tutelados por Martin Scorsese (The Aviator) y Clint Eastwood (Million Dolar Baby). Ya lo he dicho en alguna otra ocasión: la institución hollywoodiense no busca una beligerancia entre dos de sus tótems creativos sino un tirón de orejas hacia el grupeto de cineastas jóvenes que se declaran incapaces de generar películas de índole competente en un mercado cada vez más saturado de productos clónicos, con un escaso valor artístico y menos transgresión formal. El resto de candidaturas (Mike Leigh o Taylor Hackford) no hacen más sino confirmar esta inclinación desesperanzadora.



b) La doble nominación de Mar Adentro (“De Sii Insaid” como diría la bella Scarlet Johanson en reciente ceremonia) en las categorías de Mejor Película de habla no inglesa y Maquillaje. La primera, no por esperada, resuelve un algoritmo de ascendencia lógica: un tema que no deja indiferente; una narración fluida y acertada y una campaña de promoción acorde a las necesidades de la película. La de maquillaje, seguramente adecuada, no sirve de coartada para desmerecer el inmenso, estratosférico, trabajo de Javier Bardem (con el que ganó la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia) que se constituye en el reclamo más atrayente de una película, por otra parte, gozosamente recomendable.

c) La candidatura de Natalie Portman como Mejor Actriz de Reparto por Closer nos devuelve a una eterna promesa de aires adolescentes y pose galáctica (huelga decir porqué) al paraiso terrenal de las actrices de talento y futuro; justo el mismo oasis, ya sabéis, en el que reposan las ilusiones de Scarlet Johanson, Kirsten Dunst, Hillary Swank, Reese Whiterspoon, Claire Danes o Kate Winslet.

d) Desmesurada volverá a ser la nómina de Biopics (Biographical Pictures) presentes en la ceremonia (Ray, Mar Adentro, The Aviator, The Motorcycle Diaries, Vera Drake) de los Oscars. Más que una tendencia, lo que se confirma es la predilección que los estamentos hollywoodienses dispensan a este tipo de producciones ensalzadoras de egos y vivencias ajenas. Nada nuevo en aquellas tierras que, sin embargo, se está convirtiendo en la única excusa argumental que encuentran los guionistas para levantar sus proyectos más ambiciosos. O eso o es que no se da más de sí.

e) Un actor, Clint Eastwood, de registro tan limitado que sólo sabe interpretar un personaje (y que como a Bogart: no le hace falta más), consigue una de las nominaciones de mayor resonancia. Inesperado pero no sorprendente, lo más injusto sería que (la candidatura) fuera por una interpretación residual (esperemos que no sea así) en su carrera.

f) Fahrenheit 9/11, autoliberada de la nominación por voluntad de Michael Moore, y Los Increíbles, exiliada a la categoría de Cine de Animación por el trazo de sus personajes, quedan fuera de la lucha por la candidatura a la Mejor Película por la rigidez de unas normas que debieran revisarse desde ya.

g) ¿Y el 27 de febrero, qué? Pues más de lo mismo: escotes sugerentes, ropa de Armani, discursos política(exagerada)mente correctos, las lágrimas de Jamie Foxx, otro chiste oscular de Adrien (peligro de encasillamiento) Brody, Martin Scorsese reivindicado, un discurso sentido en la despedida-homenaje del gran Sidney Lumet y una ristra de bostezos al día siguiente propiciado por toda aquella comunidad de cinéfilos que, despreciando este tipo de ceremonias y agasajos, no resistirán la tentanción de verlos, comentarlos, revisarlos. Qué es justo lo que haré yo.

Hasta entonces, sigue quedando mucho (y a ratos buen) Cine por delante.