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El Cronicón Cinéfilo

RETROBACK

Pa(i)sajes góticos en el cine italiano

Pa(i)sajes góticos en el cine italiano

El gótico italiano logra trascender su condición de cine-fachada no ya tanto por la dependencia que tiene de sus cultivadores más talentosos sino porque esos mismos profesionales son capaces de dotar a lo formal de una apariencia singular, diríase que seductora, una extraña mezcla de horror y belleza, de exhuberancia y ampulosidad, aunando la falta de pretensiones con el encanto. Un cine que va a buscar, en fin, su identidad colapsando el contexto de elementos escenográficos (candelabros, cortinas, telarañas, tumbas…) no por casualidad intermediarios entre el mundo de lo macabro y lo poético, y que se convierte en gótico, únicamente, al reconocerse parte de una sinergia acaparadora de escenarios, de historias y de personajes más o menos apasionados, cuya gravedad existencial se intensifica por una relación debida al amor, a la muerte, o a ambas cosas a la vez.

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ARTE

...Cuando hablamos de Cine como concepción artística aún lo hacemos en voz baja, casi siempre en círculos reducidos y sin hacer ruido, sabedores de que en sus casi ciento diez años de existencia apenas si ha habido tiempo para definir sus caracteres como artísticos, menos aún de haber sufrido en sus carnes metafóricas el impulso de las vanguardias, la disensión de los rupturistas, la voz aguda del crítico… preparado. Y eso a pesar de que estamos hablando de un movimiento cultural en perpetuo estado de cambio, tan deudor de la capacidad creativa de aquél que lo concibe como enteramente connivente con el que paga las facturas; que es la misma servidumbre con la que los pintores de siglos pasados satisfacían los egos de sus mecenas...

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Teaser: QUATERMASS Nº 7

Próximamente:

Teaser nº 1: Cine Fantástico Italiano

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Melville

Maestro y referente de toda una generación de directores (coetáneos: Truffaut, Chabrol, Rivette..., y no coetáneos: Tarantino, John Woo o Jim Jarmush), concebidor de una filmografía corta pero admirable, que apenas si admite obras menores o prescindibles, antes al contario, formada por una  buena colección de obras maestras acostumbradas a resistir el paso del  tiempo, cualquier análisis o crítica, también hoy día,  treinta y cinco años  después de su muerte.    

Deformador de los géneros y de sus constantes, Melville siempre permaneció al margen de los focos y de las modas, cuando cimentaba la base de un cine  -realista pero contestatario- sobre el que después se iba a asentar toda la  Nouvelle Vague o cuando construía para los restos la fachada de un género, el  noir, cuyas constantes y arquetipos ya había caído en desuso, cuando no en el  más indigesto de los olvidos.

Creó alrededor de sus personajes todo un submundo poblado de gánsteres de medio pelo, jugadores de casino, asesinos a sueldo, cantantes de cabaret,  viudas lesbianas o curas con un hálito de santidad. Personajes subsumidos en  unos entramados cuya naturaleza bien podría encuadrarse en la de una tragedia  griega (o japonesa, según se mire), contribuyendo a conformar la mitología de  un cine más popular y, de paso, sembrar de seguidores a toda una generación  venidera (haciendo especial hincapie en el cine hongkonges policiaco de los  finales de los ochenta).    

Cineasta en continua búsqueda de la evolución de su lenguaje, maestro de los set pieces y los fundidos a negro, del fuera de plano, de los encuadres  inspirados, exponente y precursor de dos de los géneros que mayor relevancia  internacional otorgaría a la cinematografía francesa (La nouvelle Vague y el  Polar), a Melville, sin embargo, se le sigue negando su incuestionable  capacidad innovadora en el plano formal, el entendimiento de su obra como un  todo operístico, donde la técnica y la lírica persiguen un mismo fin: la recreación de una Historia, así,  en mayúsculas.

Renovó los códigos de los géneros y los dotó de una forma recurrente para potenciar un argumento donde, contradictoriamente, el protagonista no  es ni  el género ni la forma, sino el Hombre: el personaje -que protagoniza el film- y el espectador -que recibe su mensaje. 

Abordó el género bélico desde la perspectiva del resistente, quizá homenajeando su propio pasado,  quizá definiéndose como un hombre enfrentado contra un sistema del que no  tardó en asegurarse su independencia, acortando los costes de producción de sus películas, contratando a actores semidesconocidos, rodando en espacios naturales, en un principio, desafiando las normas establecidas, después, tratando de encontrar un hábitat, el que todo creador demanda, donde el principal motor de una historia lo mueva no una oficina de producción sino la Libertad, entendida como concepto de partida.

 

 

Director de Bob Le Flambeur,  El Confidente, El Silencio de Un hombre, El ejército de las sombras, El Círculo Rojo... Fue Jean Pierre  Melville. Es uno de los cineastas más influyentes del mundo del celuloide. 

Próximamente en RETROBACK, 2009, un repaso a los títulos más destacados de su filmografía, en formatos de alta calidad.

 

Audrey

Hoy se ha presentado en Granada un resumen conceptual del I Festival Internacional de Cine Clásico, Retroback 2009:

ICONOS DEL CELULOIDE: AUDREY HEPBURN
PANORÁMICA: FEDERICO FELLINI
RETROSPECTIVA: EUGENIO MARTÍN
CLÁSICOS RECUPERADOS
ÉRASE UNA VEZ EN...
RETRATOS: GEORGES FRANJU
RETRATOS: JEAN-PIERRE MELVILLE
RETRATOS: KANETO SHINDO
CLÁSICOS DE MEDIANOCHE: EL FANTÁSTICO ITALIANO
LOS OTRO CLÁSICOS DEL CINE ESPAÑOL
TRIBUTO: JOHN PHILLIP LAW

Poco a poco iremos desgranando los diferentes films que compondrán cada una de las secciones (algunos de ellos, lo repito: i-ne-lu-di-bles). Lo que ya sí que podemos es confirmar que el eje central del Festival girará en torno a la figura de Audrey Hepburn, en el 80 aniversario de su nacimiento, contando con la presencia de su hijo Sean Hepburn Ferrer, albacea de una exposición inédita en España, que cuenta con 250 carterles internacionales, además de vestidos de la actriz y sus dos Oscars. Asímismo, el Festival contará con la presencia de Monica Mancini.

 

En total, serán aproximadamente 80 filmes los programados durante los nueve días que dure el Festival, a finales del mes de enero de 2009. Una mezcla ciertamente memorable entre cine clásico, de autor y de género, con algunas obras inéditas, en copias de altísima calidad.

 

 


Tic, tac, tic, tac.

 

 

Fellini retro

Adalid de lo grotesco y de lo absurdo, hizo de la hipérbole y de la exageración su marca de identidad, su territorio reconocible. Asumió riesgos porque no sabía hacer otra cosa. Y se atrevió a crear para sí solo un universo audiovisual no apto para todos los públicos, porque entrar en el territorio de Fellini se asemeja más a una violación que a un acto propio de vouyerismo, porque no se hace para contemplar una ficción sino para invadir el subconsciente de aquel que la concibe, embriagado de recuerdos y de atribuciones oníricas, cultivados en su misma infancia, allí donde se gestó la personalidad universal que acabaría siendo, el creador que ahora todos reconocen. Y es que el Cine de Fellini era, por encima de todo, una autobiografía en perpetuo estado de gestación.


Definió su obra a través del exceso. Y sin embargo, se le recuerda por su indudable capacidad para crear iconos (La Dolce Vita, Amarcord). Así de visionarios eran sus modos de entender el arte cinematográfico, así sería el legado que dejaría para los restos. Concebidor de eso que aprendió enseguida Terry Gilliam y antes que él Karel Zeman, y entre uno y otro, Fellini, maestro de todos los extravagantes, de los creadores de delirios, de los diseñadores de personajes acostumbrados a cohabitar la entrevela, echando mano de la imaginación o de sus sueños para sortear cualquier revés o impostura; una alternativa al neorrealismo rosselliano (al que Fellini le debe más que a nadie) pues no hay mejor manera de burlarse de la realidad que creándose una propia, aun preñada de mujeres de tetas gordas y labios poco refinados, o de payasos que se creen donjuanes, o de Giuliettas que se creen espíritus con cuernos en mitad de la nada.



Aprendió a hacer Cine tomando como base sus propios recuerdos, desposeyéndolos de aditivos o de interpretaciones metafísicas, travistiéndolo de ropajes oníricos y grandguiñolescos, convirtiendo la realidad en sueño. Y se llenó de Verdad en esa interpretación mística que haría de su propia vida en Ocho y medio y en Amarcord, dos de sus obras más destacadas de una filmografía inabarcable.


Poeta y visionario, mejor contador de historias que cineasta, italiano universal: Federico Fellini. Próximamente en Retroback (enero 2009) en Granada, una ciudad ideal, me cuentan, para semejante despliegue cinefílico, en copias de altísima calidad, una selección de sus obras más significativas. Por ejemplo:


Los inútiles

Las noches de Cabiria

La Strada

La dolce vita

Ocho y medio

Julieta de los espíritus

Satyricon

Los clowns

Roma

Amarcord

Casanova


A gozar, que es ya es mucho.

 

Cine de horror gótico italiano

Quizá una de las retrospectivas más apasionantes de todas y cuantas planea presentar el Festival RETROBACK sea la dedicada al Cine de Terror Gótico Italiano, un subgénero absolutamente desconocido por estos lares,  más allá de algunos títulos como Danza macabra, La Máscara del Demonio o El horrible Caso del Dr. Hitchcock (alguna de las cuales podrán verse en el festival granadino, por cierto, contando con la presencia de alguna estrella invitada cuya identidad no tardaremos en revelar), y que cuenta en su haber con títulos tan estimulantes como I Vampiri (la obra fundacional de Ricardo Freda a medio camino entre el gótico y el fantástico-costumbrista), La Virgen de Nuremberg (El Justiciero Rojo) de Margheriti o el díptico de Mario Bava:  La Frusta e il Corpo (con Christopher Lee alejado de los paisajes hammerianos) y Operazione Paura, la última gran película del género (y que anticipaba conceptos directamente extraidos de la Nueva Carne cronenbergiana,  años vista de su propia formulación) antes de que el propio género cayera presa de las fauces del cine de explotación de los setenta. 

 

Surgido al albor del éxito de las películas góticas anglosajonas (por parte de la Hammer y de American Internacional Pictures a través del ciclo que  Roger Corman dedicara a la obra de Poe), el cine de horror italiano sabe desgajarse de aquéllas  construyendo sus entramados con una identidad  reconocible, casi siempre con una cierta querencia hacia lo grotesco (haya o no cadáveres de por medio), canjeando la dicotomía dios-diablo (propia de la filmografía hammeriana, empeñada en reformular los mitos del  género a través de una visión moral) por la dualidad sexo-muerte, por ejemplo, utilizando elementos escénicos aparentamente tan contrapuestos entre sí como los camisiones transparantes y las camillas mortuorias. Las películas góticas italianas se repletan de castillos siniestros y villas feéricas, y se alimentan de maldiciones, fantasmas y aparecidas, casi siempre de turbia belleza (y cuyo destino entrará en eclosión con la presencia de un extraño), habitantes de escenarios poblados de candelabros y cortinas oscuras, de cuadros ancestrales y de espejos (utilizados como fetiche, pero también como puerta a otros mundos como ocurre en Operazione Paura),  y de vampiros lacerados por el paso del tiempo y el olvido adictos a la resucitación, cuando cae la noche y hay que cumplir las cuentas de una maldición o una venganza.

El género, cuyo apogeo duraría menos de diez años, terminaría por sucumbir al amparo de otro que heredaría buena parte de sus constantes y a todos sus profesionales: el Giallo. Pero esta es otra historia, y más conocida. 

RETROBACK ofrecerá un ciclo dedicado al cine de horror gótico italiano estrenando una afortunada selección de  sus películas, algunas de ellas inéditas, a la vez que co-editará, junto a Quatermass, el que será la primera monografía dedicada al género en castellano, en una gozosa edición de la que ya os hablaré más adelante.

Ir haciendo hueco en vuestra agenda. Este ciclo promete lo suyo. Doy fe.

 

Eugenio Martín y John Phillip Law

Dejo inaugurada una nueva sección, que cubrirá desde hoy mismo las novedades y noticias concernientes al Festival Retroback'09 del que ya os hablaba en anteriores fechas, así como alguna de las temáticas objeto de retrospectiva que lo darán forma y sentido, por ejemplo, ésta que ahora os adelanto: un homenaje-repaso a la filmografía del granadino Eugenio Martín, autor de esa pentalogía de culto dedicada, por entero, al fanta-terror patrio que comienza con la rarísima (y magnífica) Hipnosis y continúa con Una vela para el Diablo, Pánico en el Transiberiano,  Aquella casa en las afueras y Sobrenatural; artesano realizador de un sinfín de películas en régimen de coproducción entre los años sesenta y setenta, y prolífico guionista (enmascarado bajo el pseudónimo de Gene Martin), dedicó parte de sus esfuerzos autorales a culminar cintas de aventura y westerns, algunos especialmente destacables como El Precio de un hombre, no por casualidad,  uno de los spaguetti hispanos más venerados por quien este firma.


Además de la retrospectiva y de su visita al Festival granadino acompañado de su esposa, la actriz Lone Fleming (Una vela para el diablo, La noche del terror ciego; El ataque de los muertos sin ojos...), se anuncia la presentación del primer libro sobre su obra repleto de material gráfico nunca visto, que tendrá lugar a finales de año en la sede de la Filmoteca de Madrid.

Así mismo, también podemos anunciar otra retrospectiva, más abreviada,  en recuerdo de la figura del gran John Phillip Law, actor recientemente fallecido, y de cuya trayectoria ya nos ocupamos en la siguientes lineas

Y, efectivamente, esto no ha hecho más que empezar.